En Bogotá, Colombia, una iniciativa gubernamental conocida como "manzana del cuidado" está abordando el problema, a menudo ignorado, del trabajo de cuidados no remunerado realizado predominantemente por mujeres. Ubicada en un modesto edificio gubernamental en el centro, la manzana del cuidado proporciona servicios como cuidado infantil, educación y actividades recreativas, con el objetivo de redistribuir las responsabilidades de cuidado y empoderar a las mujeres.
La iniciativa, según informó Vox, busca aliviar la carga sobre las mujeres que desproporcionadamente asumen la responsabilidad de cuidar a los niños, los ancianos y las personas con discapacidad. Al proporcionar servicios de atención accesibles e integrales, el programa permite a las mujeres buscar oportunidades de educación, empleo y desarrollo personal. Rachel Cohen Booth, corresponsal sénior de políticas de Vox, destacó la naturaleza revolucionaria de este enfoque de la política social.
El concepto de reconocer y valorar el trabajo de cuidados no remunerado está ganando terreno a nivel mundial, y otras ciudades y países están explorando iniciativas similares. El programa de Bogotá sirve como modelo de cómo los gobiernos pueden intervenir activamente para abordar la desigualdad de género y promover el empoderamiento económico. Las manzanas del cuidado ofrecen una gama de servicios, que incluyen educación infantil temprana, apoyo para cuidadores de personas mayores o con discapacidad y programas de capacitación en habilidades para mujeres.
El éxito del programa depende de su capacidad para proporcionar servicios accesibles y de alta calidad que satisfagan las diversas necesidades de la comunidad. Al crear un entorno de apoyo, las manzanas del cuidado tienen como objetivo fomentar un sentido de comunidad y responsabilidad compartida por el cuidado. La fotografía de Juanita Escobar para Vox capturó la esencia del programa, mostrando el impacto positivo en las vidas de las mujeres y sus familias.
El experimento de Bogotá representa un cambio radical en la forma en que las sociedades ven y valoran el trabajo de cuidados. Al reconocer las contribuciones económicas y sociales de los cuidadores, el programa tiene como objetivo crear un futuro más equitativo y sostenible para todos. El impacto a largo plazo de la iniciativa está por verse, pero su éxito inicial sugiere que podría servir como modelo para otras ciudades que buscan abordar los desafíos del trabajo de cuidados no remunerado.
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