Las ventas de vehículos eléctricos de Tesla disminuyeron un 16 por ciento en los últimos tres meses de 2025, informó la compañía el viernes, cediendo su posición como el mayor vendedor mundial de vehículos eléctricos a la china BYD. Las ventas de Tesla para todo el año también disminuyeron un 9 por ciento, marcando la primera vez que la compañía ha vendido menos coches eléctricos que BYD.
El cambio en el liderazgo global se produce después de que el Congreso y el Presidente Trump eliminaran los créditos fiscales federales que antes incentivaban a los estadounidenses a comprar vehículos eléctricos, incluidos los Tesla. La eliminación de estos incentivos, según los analistas de la industria, contribuyó a la disminución de las ventas nacionales de Tesla.
Las disminuidas cifras de ventas de Tesla contrastan fuertemente con las ambiciones anteriores de la compañía. Habiendo aspirado una vez a vender 20 millones de coches al año para 2030, un objetivo que duplica aproximadamente la producción actual de Toyota, Tesla ha cambiado desde entonces su enfoque. Elon Musk, el director ejecutivo de Tesla, ha invertido cada vez más en tecnología de coches autónomos y robots humanoides, áreas que actualmente generan ingresos limitados y se enfrentan a una competencia considerable.
Si bien Tesla sigue siendo el mayor fabricante estadounidense de vehículos eléctricos, su disminución de las ventas plantea preocupaciones sobre una posible desaceleración en la adopción de la tecnología de vehículos eléctricos dentro de los Estados Unidos. La tecnología es ampliamente considerada como un componente crítico en la lucha contra el cambio climático.
El giro estratégico de la compañía ha provocado reacciones encontradas entre los inversores y los expertos de la industria. Algunos analistas expresan su preocupación por el hecho de que Tesla esté desviando recursos de su negocio principal de fabricación de vehículos eléctricos, mientras que otros creen que las inversiones de la compañía en tecnologías emergentes acabarán resultando beneficiosas. El impacto a largo plazo del cambio estratégico de Tesla en su posición en el mercado y en la industria de vehículos eléctricos en general está aún por verse.
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