El presidente venezolano, Nicolás Maduro, instó al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a cesar lo que describió como "belicismo ilegal" y a entablar conversaciones serias con su administración, en medio de las tensiones en curso y los informes no confirmados de un ataque aéreo estadounidense en suelo venezolano. Durante una entrevista televisada, Maduro respondió a las acusaciones de Trump de que él lidera una organización narcoterrorista que inunda a los EE. UU. con drogas, rechazando la afirmación.
Maduro se abstuvo de confirmar o negar los informes de un supuesto ataque aéreo de la CIA antes de Navidad, que, de ser cierto, marcaría el primer ataque de este tipo en suelo venezolano desde que Trump intensificó la presión militar sobre el país en agosto. "Esto podría ser algo de lo que hablemos en unos días", dijo Maduro al periodista español Ignacio Ramonet, mientras conducía por Caracas en lo que parecía ser un esfuerzo por proyectar calma a pesar de la presión estadounidense.
El llamamiento al diálogo se produce en un contexto de tensas relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, marcadas por las sanciones estadounidenses y los esfuerzos de aislamiento diplomático destinados a derrocar a Maduro del poder. La administración Trump ha reconocido al líder opositor Juan Guaidó como el legítimo presidente interino de Venezuela, una medida respaldada por numerosos países occidentales y latinoamericanos. Maduro, sin embargo, mantiene su control sobre el poder con el respaldo del ejército venezolano, así como de países como Rusia, China y Cuba.
La situación en Venezuela se ha caracterizado por una grave crisis económica, hiperinflación y escasez de bienes básicos y medicinas, lo que ha provocado un éxodo masivo de venezolanos a los países vecinos. Estados Unidos ha acusado al gobierno de Maduro de corrupción, abusos contra los derechos humanos y socavar las instituciones democráticas. Maduro, a su vez, acusa a Estados Unidos de injerencia en los asuntos internos de Venezuela y de intentar orquestar un golpe de Estado.
La posibilidad de una intervención militar directa de Estados Unidos en Venezuela ha sido una preocupación recurrente, particularmente a la luz de las declaraciones públicas de funcionarios de la administración Trump de que "todas las opciones están sobre la mesa". Maduro advirtió sobre una "guerra eterna" similar al conflicto en Irak si Estados Unidos continúa con su curso actual. El llamado a conversaciones representa un posible cambio de estrategia, o al menos un intento público de reducir las tensiones, aunque la probabilidad de que la administración Trump acceda a negociaciones serias con Maduro sigue siendo incierta. El Departamento de Estado de EE. UU. aún no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones de Maduro.
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