Después de media década de persistente escape atmosférico, las fugas dentro de una sección del segmento ruso de la Estación Espacial Internacional (EEI) aparentemente han cesado. Las fugas, originadas por grietas estructurales microscópicas dentro del módulo PrK, que conecta una esclusa de aire de la nave espacial Progress con el módulo Zvezda, habían sido una fuente de preocupación constante tanto para las agencias espaciales rusa como estadounidense.
El problema se intensificó en 2024 cuando la tasa de fuga se duplicó, lo que llevó a los funcionarios de la NASA a clasificar la situación como un riesgo de alta probabilidad y alta consecuencia. Sin embargo, informes recientes, ahora confirmados por la NASA, indican una estabilización de la presión dentro del área afectada.
"Tras inspecciones adicionales y actividades de sellado, la presión en el túnel de transferencia conectado al Módulo de Servicio Zvezda de la Estación Espacial Internacional, conocido como PrK, se mantiene estable en una configuración estable", dijo el portavoz de la NASA, Josh Finch, a Ars Technica.
La Estación Espacial Internacional, un proyecto conjunto en el que participan cinco agencias espaciales: NASA (Estados Unidos), Roscosmos (Rusia), JAXA (Japón), ESA (Europa) y CSA (Canadá), ha sido un símbolo de cooperación internacional en la exploración espacial desde su inicio en 1998. La estación sirve como un laboratorio de investigación de microgravedad y entorno espacial en el que se lleva a cabo investigación científica y proporciona una plataforma para misiones a más largo plazo a la Luna y Marte.
El segmento ruso de la EEI desempeña un papel crucial en la funcionalidad general de la estación, proporcionando sistemas esenciales de soporte vital y puertos de acoplamiento para naves espaciales. El módulo PrK, en particular, sirve como un compartimento de transferencia crucial.
Las fugas dentro del módulo PrK suscitaron preocupación por la viabilidad a largo plazo de la EEI y la seguridad de su tripulación. La posible pérdida de atmósfera podría haber puesto en peligro la investigación en curso y requerido reparaciones de emergencia, desviando recursos de otras actividades críticas.
Si bien la crisis inmediata parece haber disminuido, la NASA y Roscosmos continúan monitoreando la situación e investigando las causas subyacentes de las fugas. El incidente subraya los desafíos de mantener una infraestructura compleja en el duro entorno del espacio y la importancia de la colaboración internacional continua para garantizar el éxito continuo de la misión de la EEI. Las dos agencias continuarán compartiendo datos y experiencia para prevenir futuros incidentes y mantener la seguridad y la integridad operativa del laboratorio orbital.
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