Comer menos carne surgió como una resolución potencialmente impactante para el nuevo año, reflejando una tendencia de la década de 2010 en la que muchos estadounidenses aspiraban a adoptar opciones alimentarias basadas en plantas. Este cambio fue impulsado por la creciente preocupación por los impactos en la salud, el bienestar animal y la huella ambiental asociada con el alto consumo de carne.
A lo largo de la década anterior, las encuestas de opinión pública indicaron que una parte importante de la población estaba tratando activamente de reducir su consumo de carne. Instituciones como escuelas y hospitales adoptaron iniciativas como el Lunes Sin Carne, mientras que las celebridades experimentaron con dietas veganas. Las empresas de capital de riesgo invirtieron fuertemente en alternativas de carne de origen vegetal, anticipando un cambio importante en la industria alimentaria. Empresas como Impossible Foods y Beyond Meat ganaron prominencia, ofreciendo productos diseñados para imitar el sabor y la textura de la carne tradicional.
El estadounidense promedio consume más de 90 kilos de carne al año, lo que plantea interrogantes sobre las posibles consecuencias para la salud. Las investigaciones encubiertas que exponían las condiciones dentro de las granjas industriales provocaron indignación e impulsaron el movimiento hacia opciones alimentarias más éticas. Además, el impacto ambiental de la ganadería, incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de la tierra, se convirtió en un punto central del discurso público.
Si bien el entusiasmo inicial por reducir el consumo de carne fue fuerte, las tendencias recientes sugieren un posible estancamiento o incluso una reversión. Sin embargo, los defensores argumentan que las razones subyacentes para considerar las opciones basadas en plantas siguen siendo válidas y que se justifican los esfuerzos renovados para promover hábitos alimenticios sostenibles y éticos. Nuevas innovaciones, como los filetes de salmón de origen vegetal desarrollados por la startup de Toronto New School Foods, continúan surgiendo, ofreciendo a los consumidores alternativas más diversas y atractivas.
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