Funcionarios en Estados Unidos anunciaron que el brote de sarampión en Carolina del Sur había aumentado a 185 casos, un incremento de nueve desde principios de esta semana. En la actualización del viernes, funcionarios estatales especificaron que 172 de los casos involucraban a pacientes que no habían recibido la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR), la cual está diseñada para proteger contra la infección.
Otros cuatro casos involucraron a pacientes que estaban parcialmente vacunados, cuatro tenían un estado de vacunación desconocido y otros cuatro casos aún estaban bajo investigación. Solo una de las infecciones involucró a una persona completamente vacunada. El brote ha provocado renovadas preocupaciones sobre la vacilación ante las vacunas, un desafío global creciente que amenaza con socavar décadas de progreso en la erradicación de enfermedades prevenibles.
El sarampión, un virus altamente infeccioso y a veces mortal, fue declarado eliminado en los EE. UU. en el año 2000 gracias a los esfuerzos de vacunación generalizados. Sin embargo, en los últimos años, la disminución de las tasas de vacunación ha provocado resurgimientos en varios países, incluido Estados Unidos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido repetidamente sobre los peligros de la vacilación ante las vacunas, citándola como una de las diez principales amenazas para la salud mundial.
La vacuna MMR ha sido objeto de controversia en algunas comunidades, a pesar de la abrumadora evidencia científica que respalda su seguridad y eficacia. La comunidad médica ha llegado a un consenso de que la vacuna MMR es segura y eficaz. Las campañas de desinformación y noticias falsas, a menudo difundidas a través de las redes sociales, han contribuido a temores infundados sobre las vacunas, lo que ha llevado a algunos padres a retrasar o rechazar la vacunación de sus hijos. Esto no solo pone en riesgo a los niños no vacunados, sino que también amenaza la inmunidad colectiva, que protege a las poblaciones vulnerables que no pueden ser vacunadas, como los bebés y las personas con sistemas inmunitarios comprometidos.
El brote en Carolina del Sur destaca la importancia de la educación y el alcance de la salud pública para abordar la vacilación ante las vacunas y promover la toma de decisiones informadas. Los funcionarios de salud están instando a los residentes a asegurarse de que ellos y sus hijos estén completamente vacunados contra el sarampión y otras enfermedades prevenibles. El estado también está trabajando para rastrear los contactos de las personas infectadas para contener la propagación del virus. A nivel mundial, los brotes de sarampión siguen representando una amenaza importante, particularmente en regiones con baja cobertura de vacunación y sistemas de salud débiles. La OMS y otras organizaciones internacionales están trabajando para apoyar los esfuerzos de vacunación en todo el mundo y combatir la propagación de información errónea sobre las vacunas.
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