Baerbock enfatizó la necesidad de que la ONU se adapte al cambiante panorama geopolítico, reconociendo que el progreso para acabar con el hambre y reducir la desigualdad se ha estancado, a pesar de las promesas hechas hace tres décadas. Señaló la proliferación de guerras y el efecto paralizante de los vetos dentro del Consejo de Seguridad de la ONU como importantes impedimentos para una acción eficaz. El Consejo de Seguridad de la ONU, compuesto por 5 miembros permanentes (China, Francia, Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos), cada uno con poder de veto, ha sido criticado durante mucho tiempo por su incapacidad para responder con decisión a los conflictos debido a los desacuerdos entre sus miembros.
El debate también exploró el potencial de la Asamblea General de la ONU, que incluye a los 193 Estados miembros, para desempeñar un papel más enérgico en el impulso de la reforma. Si bien el Consejo de Seguridad tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales, la Asamblea General puede servir como plataforma para debates y resoluciones más amplios sobre cuestiones globales. Baerbock sugirió que una Asamblea General más empoderada podría ayudar a superar el estancamiento dentro del Consejo de Seguridad y acelerar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados por todos los Estados miembros de la ONU en 2015, representan una agenda integral para lograr un mundo más sostenible y equitativo para 2030. Abordan una amplia gama de cuestiones, como la pobreza, el hambre, la salud, la educación, el cambio climático y la desigualdad. Sin embargo, a menos de una década para su cumplimiento, el progreso hacia muchos de estos objetivos se está retrasando, lo que genera preocupación sobre la capacidad de la ONU para cumplir sus promesas.
La entrevista con Baerbock se produce en un momento de creciente escepticismo hacia las instituciones multilaterales. Los críticos argumentan que la ONU es demasiado burocrática, ineficiente y está sujeta a los intereses de los Estados miembros poderosos. Otros sostienen que la ONU sigue siendo un foro indispensable para la cooperación internacional y una herramienta vital para abordar los desafíos globales. Es probable que el debate sobre el papel y la eficacia de la ONU continúe mientras el mundo lidia con crisis complejas e interconectadas.
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