El presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron puestos bajo custodia por los Estados Unidos el sábado, tras una serie de ataques aéreos en Venezuela. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la captura y declaró que los Estados Unidos administrarían Venezuela por una duración indeterminada.
Trump declaró explícitamente que la acción militar estaba motivada por el deseo de que las empresas estadounidenses controlaran la infraestructura petrolera de Venezuela para su propio beneficio. "Tenemos las compañías petroleras más grandes del mundo, las más grandes, las mejores, y vamos a estar muy involucrados en ello", dijo Trump a los periodistas.
La acción militar estadounidense marca una escalada significativa en las tensiones de larga data entre las dos naciones. La relación entre Estados Unidos y Venezuela ha sido tensa durante años, particularmente desde que Maduro asumió el poder en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez. Estados Unidos ha impuesto previamente sanciones a funcionarios y entidades venezolanas, citando preocupaciones sobre los derechos humanos, la corrupción y la erosión de la democracia.
La captura de Maduro y su esposa provocó la condena inmediata de algunos líderes internacionales. Los críticos argumentan que la acción estadounidense viola el derecho internacional e infringe la soberanía de Venezuela. Los partidarios de Maduro han calificado los eventos como un acto de agresión y un intento descarado de tomar el control de los recursos de Venezuela.
El gobierno de los Estados Unidos aún no ha publicado detalles sobre los planes específicos para administrar Venezuela. El futuro del panorama político de Venezuela sigue siendo incierto, y la comunidad internacional está monitoreando de cerca la situación para ver cómo evoluciona. Se desconoce la ubicación y el estado actual del vicepresidente venezolano.
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