La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reprendió el domingo a Estados Unidos, afirmando que Dinamarca conserva la autoridad sobre Groenlandia y exigiendo el fin de lo que calificó como amenazas de anexión. La declaración de Frederiksen se produjo tras las renovadas peticiones del presidente Trump y de Katie Miller, esposa de un asesor de Trump, para que Estados Unidos anexione el territorio.
Miller, que está casada con el jefe de gabinete adjunto del presidente Trump, Stephen Miller, publicó el sábado una foto en X en la que aparecía la bandera estadounidense superpuesta sobre Groenlandia, con la leyenda "PRONTO". Trump, en una entrevista con The Atlantic el domingo, declaró que Groenlandia podría ser objeto de una futura intervención estadounidense, y añadió: "Necesitamos Groenlandia, absolutamente. La necesitamos para la defensa".
Frederiksen respondió con una declaración en la que afirmaba que Estados Unidos "no tiene derecho a anexar" territorios daneses e instruyó a Estados Unidos a "detener las amenazas" con respecto a una posible toma de posesión de Groenlandia, según Jesper Møller.
El gobierno danés convocó al enviado estadounidense en Dinamarca para abordar las preocupaciones sobre la percibida injerencia en Groenlandia. La medida diplomática subraya la seriedad con la que Dinamarca considera las declaraciones que emanan de Estados Unidos con respecto al territorio ártico.
Groenlandia, un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, está estratégicamente situado entre los océanos Atlántico y Ártico. Su importancia geopolítica ha crecido en los últimos años debido a su proximidad a las rutas marítimas emergentes y a sus potenciales reservas de recursos naturales. Estados Unidos ha mantenido históricamente una presencia militar en Groenlandia, particularmente en la base aérea de Thule, un componente crítico de su sistema de alerta temprana de misiles balísticos.
El renovado interés de Estados Unidos en Groenlandia se produce tras un episodio anterior en 2019, cuando el entonces presidente Trump expresó su interés en comprar la isla, una idea que fue rápidamente rechazada por Dinamarca. Las declaraciones actuales y la actividad en las redes sociales han reavivado las tensiones entre los dos países. El Departamento de Estado de Estados Unidos aún no ha emitido una respuesta formal a la declaración de Frederiksen. La situación sigue siendo un asunto diplomático delicado, con posibles implicaciones para la seguridad ártica y las relaciones internacionales.
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