Las operaciones nocturnas registraron un sorprendente aumento en las acciones de las compañías petroleras estadounidenses a pesar de la invasión estadounidense de Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. Chevron lideró la carga, con un salto del 7.82% en las operaciones previas a la apertura del mercado. Halliburton le siguió de cerca con un aumento del 8.45%, mientras que ConocoPhillips subió un 7.54% y ExxonMobil un 3.95%.
El precio del crudo Brent, el punto de referencia mundial para el petróleo, en realidad cayó casi un 2%, ya que los operadores aparentemente concluyeron que la situación venezolana tendría un impacto limitado a corto plazo en los precios mundiales del petróleo. Esta reacción fue algo contradictoria, dado el potencial de un aumento en el suministro de petróleo venezolano bajo un nuevo régimen, lo que normalmente se esperaría que deprimiera los precios del petróleo en Estados Unidos.
La respuesta moderada del mercado a los eventos geopolíticos en Venezuela se debe a la severa disminución de la capacidad de producción de petróleo del país. A pesar de poseer aproximadamente el 17% de las reservas mundiales de petróleo, la producción de Venezuela se ha desplomado un 75% entre 2013 y 2020, según el Financial Times. Este declive se atribuye a la nacionalización de las compañías petroleras bajo sucesivos regímenes chavistas, la expulsión de la experiencia en perforación extranjera y un posterior éxodo de especialistas venezolanos en perforación. Actualmente, Venezuela representa menos del 1% del suministro mundial diario de petróleo.
El aumento en las acciones de las compañías petroleras estadounidenses sugiere que los inversores están apostando por un posible beneficio a largo plazo. Se asume que un gobierno estable y alineado con Estados Unidos en Venezuela podría eventualmente revitalizar la industria petrolera de la nación, abriendo potencialmente nuevas oportunidades para que las compañías estadounidenses participen en las vastas reservas de petróleo del país. Sin embargo, el cronograma para tal recuperación sigue siendo incierto, y el grado en que las compañías estadounidenses participarán dependerá de las políticas del sucesor de Maduro y del panorama geopolítico general.
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