Un nuevo cambio de paradigma en la inteligencia artificial, denominado "intelición", está a punto de redefinir cómo colaboran los humanos y la IA, pasando de la IA como una mera herramienta a un estado de coproducción continua, según Brian Mulconrey de Sureify Labs. Este concepto, introducido el 4 de enero de 2026, describe el proceso colaborativo donde la inteligencia humana y la artificial trabajan juntas para percibir, decidir, crear y actuar dentro de un modelo compartido.
Mulconrey argumenta que los sistemas actuales tratan a la IA como una herramienta externa, invocada a través de indicaciones o integrada en flujos de trabajo de agentes. Sin embargo, el futuro implica un proceso de cocreación continua y en tiempo real donde las personas y los agentes de IA dan forma conjuntamente a las decisiones, la lógica y las acciones. Esta evolución está impulsada por una ontología unificada, como destacó el CEO de Palantir, Alex Karp, en una reciente carta a los accionistas, lo que sugiere que el valor en el mercado estará cada vez más ligado a los chips y la ontología.
El término "intelición" busca capturar la sinergia que surge cuando la inteligencia humana y la artificial convergen, un concepto para el cual el vocabulario actual carece de un descriptor preciso. Mientras que la "cognición" describe los procesos de pensamiento individuales, la "intelición" tiene como objetivo definir la inteligencia colectiva que surge de la colaboración entre humanos y máquinas. Este cambio tiene implicaciones significativas para el software empresarial, donde la IA ya no es una característica sino un principio organizador.
Los expertos creen que esta transición impactará en varios sectores, desde la atención médica hasta las finanzas, donde la toma de decisiones colaborativa en tiempo real puede mejorar la eficiencia y la precisión. El desarrollo de ontologías unificadas es crucial para permitir esta colaboración, proporcionando un marco común para que los humanos y la IA comprendan e interactúen con los datos.
El concepto de intelición aún se encuentra en sus primeras etapas, y su adopción generalizada requerirá avances en la tecnología de la IA, la gestión de datos y el diseño de la interfaz hombre-máquina. Sin embargo, los beneficios potenciales de este nuevo paradigma son sustanciales, prometiendo un futuro donde los humanos y la IA trabajen juntos sin problemas para resolver problemas complejos e impulsar la innovación.
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