Las tendencias en redes sociales que muestran rutinas elaboradas antes y después de la jornada laboral, denominadas "5-to-9s" (de 5 a 9), han cosechado millones de visualizaciones en plataformas como TikTok, lo que ha desatado un debate entre expertos sobre su eficacia y posibles inconvenientes. Estas rutinas, popularizadas con hashtags como 5to9routine, presentan representaciones ambiciosas de personas que realizan actividades como escribir un diario, hacer ejercicio, meditar, limpiar y dedicarse a proyectos paralelos antes y después de la jornada laboral tradicional de 9 a 5. La tendencia se considera una derivación del "club de las 5 a.m.", un concepto adoptado por figuras de alto perfil como Mark Zuckerberg y Michelle Obama.
El objetivo principal de estas rutinas estructuradas es maximizar la productividad durante el tiempo personal, desviando la atención de actividades de ocio como ver la televisión y orientándola hacia actividades más proactivas como la preparación de comidas. La coach de bienestar Adrienne Adhami, en una entrevista con Vogue, enfatizó la importancia de la estructura en estas rutinas, afirmando que es "una parte clave para que funcione" al delimitar claramente el tiempo de trabajo y el tiempo personal. Adhami sugirió incorporar actividades de transición como ducharse o cambiarse de ropa, y utilizar aromas específicos a través de lociones o velas para distinguir aún más las diferentes fases del día. El concepto de un "tercer espacio", un lugar separado tanto del trabajo como del hogar, también se propuso como una forma de mejorar la separación entre el tiempo de 5 a 9 y el resto del día.
Sin embargo, la tendencia también ha suscitado preocupaciones sobre el posible agotamiento y la presión por optimizar constantemente el tiempo personal. Si bien los defensores argumentan que estas rutinas promueven el bienestar y la productividad, los críticos sugieren que pueden conducir a un estilo de vida insostenible y exacerbar los sentimientos de insuficiencia si las personas no pueden mantener horarios tan exigentes. El debate pone de relieve una conversación cultural más amplia sobre el equilibrio entre la vida laboral y personal y la creciente presión por maximizar la productividad en todos los aspectos de la vida.
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