Grupos paramilitares conocidos como colectivos patrullaron las calles de Caracas, Venezuela, el martes, mientras el régimen intentaba consolidar su autoridad tras una incursión estadounidense en la capital. Armadas con rifles de asalto, estas milicias operaban puestos de control, detenían y registraban automóviles y exigían acceso a los teléfonos de los ciudadanos, según informes.
El despliegue de los colectivos representa una represión destinada a sofocar la disidencia y proyectar una imagen de control tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro, informó Reuters. Las patrullas sirvieron como una clara demostración a la población de que el régimen seguía al mando a pesar de la incertidumbre que rodea la captura de Maduro.
Los colectivos, conocidos por su lealtad al partido gobernante, se han utilizado históricamente para hacer cumplir el orden y reprimir a la oposición. Su presencia en las calles, particularmente después de la acción estadounidense, indica un estado de alerta elevado y una determinación del régimen para mantener el poder. Según los informes, cualquier persona sospechosa de apoyar la incursión estadounidense era susceptible de ser arrestada.
La situación en Venezuela sigue siendo incierta. El gobierno de Estados Unidos aún no ha emitido una declaración sobre el estado de Maduro o sus planes a largo plazo para el país. Las acciones de los colectivos sugieren un potencial de mayor represión y abusos contra los derechos humanos. La comunidad internacional está monitoreando de cerca la situación, y muchos países piden una resolución pacífica y democrática a la crisis.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment