La coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen llevó a cabo ataques aéreos contra fuerzas secesionistas en el sur de Yemen el martes, tras el fracaso del líder separatista, Aidarous al-Zubaidi, para asistir a las conversaciones de paz programadas en Riad. El gobierno de Yemen, reconocido internacionalmente, ha acusado a al-Zubaidi de alta traición.
Los ataques aéreos marcan una escalada significativa en el conflicto en curso, añadiendo otra capa de complejidad a la ya multifacética guerra civil de Yemen. Las fuerzas secesionistas, alineadas con el Consejo de Transición del Sur (STC), han estado compitiendo por una mayor autonomía en el sur, una región con una historia de movimientos separatistas que preceden a la unificación de Yemen en 1990. El STC, respaldado por los Emiratos Árabes Unidos, se ha enfrentado repetidamente con las fuerzas leales al gobierno yemení, a pesar de que ambos forman parte nominalmente de la coalición liderada por Arabia Saudí contra los rebeldes hutíes en el norte.
Yemen está inmerso en una guerra civil desde 2014, cuando los rebeldes hutíes, un grupo musulmán chiíta zaidí, tomaron el control de la capital, Saná, y gran parte del norte de Yemen. El conflicto se intensificó en 2015, cuando la coalición liderada por Arabia Saudí intervino en apoyo del gobierno yemení, que se vio obligado a trasladarse a Adén. La guerra ha creado una de las peores crisis humanitarias del mundo, con millones de personas enfrentando la hambruna y las enfermedades.
Las conversaciones de paz en Riad tenían como objetivo abordar las tensiones entre el gobierno yemení y el STC, y encontrar una solución política a la cuestión del sur. La ausencia de Al-Zubaidi en las conversaciones se considera un importante revés para estos esfuerzos. La coalición liderada por Arabia Saudí no ha emitido una declaración explicando los objetivos específicos de los ataques aéreos ni el alcance de los daños.
La acusación de alta traición contra al-Zubaidi complica aún más el panorama político. No está claro qué acciones específicas llevaron a la acusación, pero subraya las profundas divisiones dentro de la coalición anti-hutí. Los observadores internacionales han pedido repetidamente un alto el fuego integral y una solución política al conflicto, advirtiendo que la continuación de los combates solo exacerbará la crisis humanitaria y desestabilizará aún más la región. Las Naciones Unidas han participado activamente en los esfuerzos de mediación, pero el progreso ha sido lento. El estado actual del conflicto sigue siendo volátil, y los próximos acontecimientos probablemente dependerán de la respuesta del STC a los ataques aéreos y de los esfuerzos en curso para revivir el proceso de paz.
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