Los habitantes de Groenlandia han expresado temor e indignación tras los informes de que la administración Trump consideró la compra del territorio a Dinamarca. Mia Chemnitz, una empresaria de 32 años de Nuuk, la capital de Groenlandia, le dijo a la BBC: "El pueblo de Groenlandia no quiere convertirse en estadounidense. No estamos a la venta", lo que refleja el sentimiento generalizado en la isla.
La Casa Blanca confirmó que estaba discutiendo "activamente" la posibilidad de comprar Groenlandia, un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. El presidente Trump había sugerido previamente su disposición a adquirir la isla, incluso insinuando la posibilidad de usar la fuerza. Estas declaraciones han sido recibidas con preocupación y desaprobación por los habitantes de Groenlandia tanto en la isla como en el extranjero.
Aumentando la inquietud, algunos habitantes de Groenlandia citaron la reciente acción militar estadounidense en Venezuela, donde, según los informes, el presidente Nicolás Maduro fue sacado de su residencia para ser llevado a Nueva York por cargos de narcotráfico y narcoterrorismo, como causa de mayor ansiedad.
Groenlandia, la isla más grande del mundo, tiene una importancia estratégica significativa debido a su ubicación entre los océanos Atlántico y Ártico. También posee importantes recursos naturales, incluidos minerales y posibles reservas de petróleo. Dinamarca ha controlado Groenlandia desde 1721, otorgándole autonomía interna en 1979 y mayor autonomía en 2009. La economía de Groenlandia depende en gran medida de la pesca y los subsidios de Dinamarca.
La idea de que Estados Unidos adquiera Groenlandia no es nueva. En 1946, Estados Unidos ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares para comprar la isla, una oferta que fue rechazada. Durante la Guerra Fría, la base aérea de Thule en Groenlandia se convirtió en una parte crucial del sistema de alerta temprana de misiles balísticos de Estados Unidos.
Los políticos daneses de todo el espectro político también han rechazado la noción de vender Groenlandia. La primera ministra Mette Frederiksen declaró que Groenlandia no está a la venta y enfatizó la fuerte relación entre Dinamarca y Groenlandia.
El incidente destaca la compleja relación entre Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos, lo que plantea interrogantes sobre la soberanía, la autodeterminación y la importancia estratégica de la región ártica en una era de creciente competencia geopolítica. El gobierno danés ha reafirmado su compromiso con Groenlandia, y los líderes groenlandeses han enfatizado su deseo de mantener su estatus actual dentro del Reino de Dinamarca. El futuro de Groenlandia sigue siendo un tema de debate y discusión continuos.
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