Los habitantes de Groenlandia han expresado un temor e indignación generalizados tras los recientes informes de que la administración Trump estaba considerando activamente la compra del territorio a Dinamarca. La Casa Blanca confirmó que estaba discutiendo "activamente" la posibilidad de adquirir Groenlandia, un territorio semiautónomo del Reino de Dinamarca situado entre el Atlántico Norte y el Océano Ártico.
Mia Chemnitz, una empresaria de 32 años de Nuuk, la capital de Groenlandia, declaró a la BBC: "El pueblo de Groenlandia no quiere convertirse en estadounidense. No estamos en venta". Su sentimiento refleja las opiniones de muchos groenlandeses que expresaron su preocupación a la BBC con respecto a la retórica de la administración Trump.
El presidente de los Estados Unidos y sus funcionarios habían sugerido anteriormente su disposición a adquirir el territorio, incluso insinuando la posibilidad de utilizar la fuerza. Esto, junto con la reciente acción militar estadounidense en Venezuela, donde el presidente Nicolás Maduro fue llevado a Nueva York acusado de narcotráfico y narco-terrorismo, ha aumentado la ansiedad entre los groenlandeses.
Groenlandia, aunque forma parte del Reino de Dinamarca, posee una autonomía significativa, gestionando sus propios asuntos internos, mientras que Dinamarca conserva el control sobre la política exterior y la defensa. La isla tiene una importancia estratégica debido a su ubicación y a sus abundantes recursos naturales, incluidos minerales y posibles reservas de petróleo. Su importancia geopolítica ha crecido a medida que el cambio climático derrite el hielo del Ártico, abriendo nuevas rutas marítimas y acceso a los recursos.
La noción de que Estados Unidos compre Groenlandia no es nueva. En 1946, Estados Unidos ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares por el territorio, una oferta que fue rechazada. Estados Unidos ha mantenido una presencia militar en Groenlandia desde la Segunda Guerra Mundial, con la base aérea de Thule como un sitio clave de radar de alerta temprana.
Dinamarca ha rechazado firmemente la idea de vender Groenlandia. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, declaró que Groenlandia no está en venta y enfatizó la fuerte relación entre Dinamarca y Groenlandia.
La situación actual ha suscitado un debate sobre el futuro de Groenlandia y su relación tanto con Dinamarca como con Estados Unidos. Si bien el interés de la administración Trump parece haberse enfriado, el episodio ha puesto de relieve la importancia estratégica de la isla y la compleja dinámica de la geopolítica ártica. El incidente también ha suscitado interrogantes sobre el derecho de los groenlandeses a la autodeterminación y su papel en la configuración de su propio futuro.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment