Los turistas rusos visitan cada vez más las playas del sur de China, atraídos por el clima cálido y la política de exención de visado de Pekín. La ciudad turística de Sanya, en la isla china de Hainan, se ha convertido en un destino particularmente popular, como demuestran las celebraciones de Nochevieja que se adaptan específicamente a los husos horarios rusos.
Muchos turistas rusos en Sanya celebraron la llegada de 2026 dos horas antes para que coincidiera con el Año Nuevo en Vladivostok, una ciudad rusa en el Lejano Oriente. Según Andrew Higgins, de The New York Times, las celebraciones incluyeron brindis en ruso, lo que refleja el deseo de celebrar abiertamente en un lugar donde se sienten más cómodos que en muchas partes de Europa.
Esta afluencia de turistas rusos pone de relieve la evolución de la dinámica de los viajes internacionales y el impacto de los acontecimientos geopolíticos en los patrones turísticos. Mientras que muchos países europeos han experimentado un descenso de visitantes rusos debido a la guerra en Ucrania, China ofrece un entorno acogedor y un acceso relativamente fácil. Este cambio se ve facilitado por la política de exención de visado de China para los turistas rusos, aplicada para impulsar el turismo y fortalecer los lazos económicos entre ambos países.
El uso de la inteligencia artificial (IA) en el análisis de los patrones de viaje y la predicción de los flujos turísticos es cada vez más frecuente. Los algoritmos de IA pueden procesar grandes cantidades de datos, incluidas las reservas de vuelos, las reservas de hotel y la actividad en las redes sociales, para identificar las tendencias emergentes y optimizar las estrategias turísticas. Por ejemplo, las herramientas impulsadas por la IA pueden ayudar a las juntas de turismo a comprender las preferencias de los turistas rusos y a adaptar las campañas de marketing en consecuencia.
Sin embargo, la creciente dependencia de la IA en el turismo también plantea consideraciones éticas. La privacidad de los datos es una preocupación importante, ya que los sistemas de IA recopilan y analizan información personal sobre los viajeros. Es fundamental garantizar que estos datos se utilicen de forma responsable y de conformidad con las normas de privacidad. Además, el uso de la IA en el turismo podría conducir potencialmente a resultados sesgados, como la sobre-focalización de determinados grupos demográficos o la exclusión de otros.
Se espera que la tendencia de los turistas rusos que acuden en masa al sur de China continúe en los próximos años. Es probable que el gobierno chino siga promoviendo el turismo procedente de Rusia como parte de sus esfuerzos más amplios para fortalecer los lazos con el país. El desarrollo de nuevas tecnologías de IA también desempeñará un papel en la configuración del futuro del turismo, tanto en China como a nivel mundial.
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