Tarique Rahman, presidente interino del Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP), regresó a Bangladesh el día de Navidad después de 17 años de exilio, entrando en un panorama político que lidia con la inestabilidad tras el colapso del gobierno de la Liga Awami en agosto de 2024. El regreso de Rahman se produjo cinco días antes de la muerte de su madre, la ex primera ministra Khaleda Zia, el 30 de diciembre, lo que solidificó aún más su posición como el heredero aparente del BNP.
La muerte de Zia marcó el fin de una era para el BNP, dejando un vacío de liderazgo que Rahman ahora está posicionado para llenar. Su regreso y el posterior fallecimiento de su madre han encendido el debate sobre el futuro de la política bangladesí y sobre si un heredero dinástico puede liderar eficazmente en un entorno post-dinastía. Los analistas sugieren que la larga ausencia de Rahman del país presenta tanto desafíos como oportunidades.
"Su tiempo en el extranjero le ha permitido cultivar relaciones internacionales, pero también lo ha distanciado de las realidades cotidianas de la política bangladesí", dijo Abu Jakir, un periodista y analista con sede en Dhaka. "La pregunta es si puede cerrar esa brecha y conectar con el electorado".
El BNP, fundado por el padre de Rahman, el ex presidente Ziaur Rahman, históricamente ha dependido del carisma y el legado de su familia fundadora. Sin embargo, algunos observadores argumentan que este enfoque dinástico puede no resonar en una nueva generación de votantes que están más preocupados por cuestiones como el desarrollo económico, el buen gobierno y la justicia social.
"El BNP necesita demostrar que es más que una simple empresa familiar", dijo un profesor de ciencias políticas de la Universidad de Dhaka, que solicitó el anonimato. "Necesitan articular una visión clara para el futuro de Bangladesh que aborde las preocupaciones de todos los ciudadanos, no solo de sus partidarios tradicionales".
Las posiciones políticas de Rahman siguen siendo en gran medida indefinidas desde su regreso. Si bien ha expresado un compromiso con los principios democráticos y la reforma económica, aún no ha ofrecido propuestas políticas específicas. Su capacidad para articular una plataforma política convincente será crucial para obtener el apoyo tanto de las bases del BNP como del electorado en general.
La Liga Awami, ahora en la oposición, ha criticado el regreso de Rahman, acusándolo de corrupción y cuestionando sus capacidades de liderazgo. El partido ha pedido un mayor escrutinio de sus actividades pasadas y se ha comprometido a responsabilizarlo por cualquier delito.
Las próximas elecciones generales, que se espera que se celebren en 2027, serán una prueba crucial del liderazgo de Rahman y de la capacidad del BNP para recuperar el poder. Su éxito dependerá de su capacidad para unir al partido, conectar con los votantes y articular una visión clara para el futuro de Bangladesh. Se espera que los próximos meses vean una mayor actividad política mientras Rahman intenta consolidar su posición y prepararse para los desafíos que se avecinan.
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