La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) se prepara para autorizar una nueva clase de dispositivos inalámbricos que operan en la banda Wi-Fi de 6 GHz a niveles de potencia más altos de lo permitido actualmente, una medida aclamada por los defensores de Wi-Fi como una victoria significativa. Programada para votación en la reunión de la FCC del 29 de enero, la orden tiene como objetivo crear una nueva categoría de dispositivos sin licencia capaces de operar en exteriores con mayor potencia.
Estos dispositivos, denominados Dispositivos de Potencia Variable Geocercados (GVP), están diseñados para admitir altas velocidades de datos adecuadas para aplicaciones como realidad aumentada y virtual (AR/VR), puntos de acceso de corto alcance, automatización y navegación en interiores. La FCC declaró que los GVP superan las limitaciones de las clases de dispositivos anteriores al permitir una mayor potencia y movilidad en exteriores. Para evitar interferencias con enlaces de microondas fijos y observatorios de radioastronomía, estos dispositivos deberán utilizar sistemas de geocercado.
El geocercado, en este contexto, se refiere a una tecnología que crea un límite virtual alrededor de un área geográfica específica. Cuando un dispositivo entra o sale de este límite, se activa una acción preprogramada. En el caso de los dispositivos GVP, el geocercado garantizará que los dispositivos reduzcan su potencia o cesen la transmisión por completo cuando operen cerca de infraestructura sensible, evitando posibles interrupciones.
El presidente de la FCC, Brendan Carr, atribuyó la acción planificada al presidente Trump en un comunicado de prensa.
La decisión de autorizar dispositivos de mayor potencia en la banda de 6 GHz refleja la creciente demanda de una conectividad inalámbrica más rápida y fiable. La banda de 6 GHz, que se abrió recientemente para uso sin licencia, ofrece una cantidad sustancial de espectro para Wi-Fi y otras tecnologías inalámbricas. Al permitir niveles de potencia más altos, la FCC tiene como objetivo extender el alcance y mejorar el rendimiento de las redes Wi-Fi, particularmente en entornos exteriores.
Las implicaciones de esta decisión se extienden a varios sectores. Por ejemplo, las capacidades Wi-Fi mejoradas podrían facilitar el despliegue de aplicaciones de ciudades inteligentes, permitiendo una gestión del tráfico, una supervisión de la seguridad pública y una detección ambiental más eficientes. En el sector industrial, el Wi-Fi de mayor potencia podría respaldar el uso de robots autónomos y otros sistemas automatizados, mejorando la productividad y la eficiencia.
Sin embargo, la decisión también plantea preocupaciones sobre posibles interferencias con los servicios existentes que operan en la banda de 6 GHz. La FCC ha abordado estas preocupaciones exigiendo que los dispositivos GVP incorporen tecnología de geocercado y otras técnicas de mitigación. La eficacia de estas medidas se supervisará de cerca a medida que se desplieguen los nuevos dispositivos.
La próxima votación de la FCC representa un paso crucial en la evolución continua de la tecnología Wi-Fi. Si se aprueban, las nuevas reglas podrían allanar el camino para una nueva generación de dispositivos y aplicaciones inalámbricas, transformando la forma en que vivimos y trabajamos. El desarrollo también destaca la creciente importancia de la gestión del espectro en un mundo que se está volviendo cada vez más dependiente de la conectividad inalámbrica.
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