El jueves por la noche estallaron protestas en Teherán y otras ciudades iraníes, con manifestantes pidiendo el derrocamiento del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, en medio de un creciente descontento por la situación económica del país. Videos verificados por BBC Persian mostraron grandes multitudes marchando en Teherán y Mashhad, en lo que los observadores califican como la mayor muestra de oposición al régimen clerical en años.
Las manifestaciones, que se mantuvieron pacíficas y no fueron dispersadas inicialmente por las fuerzas de seguridad, se produjeron tras 12 días consecutivos de disturbios desencadenados por el colapso de la moneda iraní. Según informes, las protestas se han extendido a más de 100 ciudades y pueblos en las 31 provincias de Irán, según grupos de derechos humanos.
Imágenes de las protestas capturaron a manifestantes coreando consignas en apoyo de Reza Pahlavi, el hijo exiliado del difunto ex Sha, quien ha instado a sus seguidores a salir a las calles.
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, informó que al menos 34 manifestantes, incluidos cinco niños, y ocho miembros del personal de seguridad han muerto desde que comenzaron los disturbios.
Tras las manifestaciones del jueves, un grupo de monitoreo informó de un apagón de internet a nivel nacional, lo que generó preocupación sobre la respuesta del gobierno a las protestas y su capacidad para controlar el flujo de información.
Las protestas se producen en un momento de crecientes dificultades económicas para muchos iraníes, exacerbadas por las sanciones internacionales y las políticas económicas internas. La moneda iraní se ha desplomado en valor, lo que ha provocado el aumento de los precios y un descontento generalizado.
El gobierno aún no ha emitido una declaración exhaustiva sobre las protestas, pero los medios estatales han reconocido los reclamos económicos de la población.
La situación sigue siendo fluida y no está claro cómo responderá el gobierno a las protestas en curso. El apagón de internet y las bajas reportadas generan preocupación sobre una posible escalada y mayores restricciones a la libertad de expresión.
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