Las autoridades iraníes implementaron un apagón generalizado de internet el miércoles, mientras los manifestantes planeaban nuevas manifestaciones contra las condiciones económicas del país. La medida, que afecta tanto al acceso a internet móvil como al fijo, tiene como objetivo frenar la organización y la difusión de información relacionada con las protestas, que comenzaron hace dos semanas y desde entonces se han extendido a más de 100 pueblos y ciudades.
Según los informes, el corte de internet está afectando a los principales proveedores de servicios de internet (ISP) iraníes, incluidas la Mobile Telecommunication Company of Iran (MCI) y Rightel, y los usuarios informan de una interrupción casi total del acceso a sitios web internacionales y plataformas de redes sociales. Los expertos sugieren que el gobierno está empleando tecnología de inspección profunda de paquetes (DPI) para filtrar y bloquear contenido específico, una técnica utilizada anteriormente para censurar la actividad en línea. La DPI permite a las autoridades analizar el contenido del tráfico de la red, lo que les permite identificar y bloquear palabras clave, URL y aplicaciones específicas.
"Esta es una táctica familiar utilizada por el gobierno iraní para reprimir la disidencia y controlar el flujo de información en tiempos de disturbios", dijo Mahsa Alimardani, investigadora de Article 19, una organización de derechos humanos centrada en la libertad de expresión. "Al cortar el acceso a internet, pretenden evitar que los manifestantes coordinen actividades y compartan información con el mundo exterior".
Las protestas estallaron inicialmente en respuesta al aumento de la inflación, el desempleo y la percepción de corrupción gubernamental. Sin embargo, desde entonces han evolucionado para incluir demandas políticas más amplias, con manifestantes que piden mayores libertades y rendición de cuentas por parte del establishment gobernante.
Se espera que el apagón de internet tenga un impacto significativo en la industria tecnológica de Irán, que depende en gran medida de la conectividad a internet para la comunicación, el comercio electrónico y el desarrollo de software. Las empresas locales ya están informando de interrupciones en sus operaciones, y los analistas predicen una disminución de las transacciones en línea y la actividad económica. El cierre también plantea preocupaciones sobre la capacidad de los ciudadanos iraníes para acceder a servicios esenciales en línea, incluidos la banca, la atención médica y la educación.
El estado actual de las protestas sigue siendo fluido, con informes de manifestaciones en curso en varias ciudades a pesar de las restricciones de internet. Los activistas están intentando eludir el apagón mediante el uso de VPN y servidores proxy, pero el gobierno está trabajando activamente para bloquear estas herramientas. Se prevé que el cierre de internet se mantendrá vigente hasta que las protestas disminuyan o el gobierno considere que la situación está bajo control. Las consecuencias a largo plazo del apagón en la economía y la sociedad de Irán están aún por verse.
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