Las protestas estallaron en Teherán y otras ciudades iraníes el jueves por la noche, con manifestantes pidiendo el derrocamiento del Líder Supremo, el ayatolá Ali Khamenei, en medio de un creciente descontento por la situación económica del país. Videos verificados por BBC Persian mostraron grandes multitudes marchando en Teherán y Mashhad, en lo que los observadores describieron como la mayor muestra de oposición al establishment clerical en años.
Las manifestaciones, que se mantuvieron pacíficas y no fueron dispersadas inicialmente por las fuerzas de seguridad, siguieron a 12 días consecutivos de disturbios provocados por el colapso de la moneda iraní. Según grupos de derechos humanos, las protestas se han extendido a más de 100 ciudades y pueblos en las 31 provincias de Irán.
Imágenes de las protestas capturaron a manifestantes coreando consignas en apoyo de Reza Pahlavi, el hijo exiliado del difunto ex Sha, quien ha instado a sus seguidores a salir a las calles.
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, informó que al menos 34 manifestantes, incluidos cinco niños, y ocho miembros del personal de seguridad han muerto en los disturbios.
Tras las manifestaciones, un grupo de monitoreo informó de un apagón de internet a nivel nacional. El gobierno iraní aún no ha comentado sobre el supuesto cierre de internet ni sobre el alcance de las protestas.
Las protestas se producen en un momento de mayor presión económica sobre Irán, tras la reimposición de sanciones por parte de Estados Unidos después de su retirada del acuerdo nuclear de 2015. El rial iraní se ha desplomado en valor, lo que ha contribuido al aumento de la inflación y las dificultades económicas para los iraníes comunes.
Los disturbios actuales se hacen eco de protestas similares que han ocurrido en Irán en los últimos años, a menudo desencadenadas por quejas económicas. En 2019, estallaron protestas por el aumento de los precios del combustible, lo que provocó una violenta represión por parte de las fuerzas de seguridad.
La respuesta del gobierno a las protestas actuales está por verse. Si bien se permitió que las manifestaciones iniciales continuaran sin intervención, el supuesto apagón de internet genera preocupación sobre posibles restricciones a la información y nuevas acciones gubernamentales. La situación sigue siendo fluida y el impacto a largo plazo de las protestas en el panorama político de Irán es incierto.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment