La administración Trump inició un cambio significativo en su relación con la industria de la defensa, buscando ejercer un mayor control sobre los fabricantes de armas. Una orden ejecutiva firmada el miércoles prohíbe la recompra de acciones y el pago de dividendos en las empresas de defensa consideradas de bajo rendimiento o que no hayan realizado suficientes inversiones de capital.
La orden otorga al Secretario de Defensa, Pete Hegseth, una amplia autoridad para examinar los paquetes de compensación de los contratistas de defensa que participan en la recompra de acciones sin inversiones adecuadas en instalaciones. Hegseth tiene la tarea de compilar una lista de tales empresas en un plazo de 30 días. La inclusión en esta lista podría conducir a límites salariales para los ejecutivos y a la pérdida del apoyo de la administración para las ventas militares internacionales. Los futuros contratos militares también vincularán las bonificaciones de los ejecutivos al aumento de la producción y a las entregas a tiempo.
Esta medida refleja las preocupaciones de larga data en Washington con respecto a la eficiencia y la eficacia de la producción y venta de armas. La reacción inmediata del mercado fue moderada, con las principales acciones de defensa mostrando poco movimiento en las operaciones fuera de horario. Sin embargo, los analistas predicen posibles impactos a largo plazo en las valoraciones de las empresas y las estrategias de inversión.
La industria de la defensa, un sector que depende en gran medida de los contratos gubernamentales, se ha enfrentado a un escrutinio cada vez mayor por los sobrecostos y los retrasos en los proyectos. Empresas como Lockheed Martin y Boeing, importantes actores en el mercado de la defensa, se han enfrentado anteriormente a críticas por las ineficiencias percibidas. Esta orden ejecutiva señala un enfoque más enérgico por parte de la administración para abordar estos problemas.
De cara al futuro, la eficacia de la orden dependerá de su aplicación y de las métricas específicas utilizadas para definir el "bajo rendimiento". El potencial de los límites salariales y el apoyo restringido a las ventas internacionales podrían afectar significativamente la toma de decisiones de los ejecutivos y las estrategias corporativas dentro del sector de la defensa. Las consecuencias a largo plazo para la innovación y la inversión dentro de la industria están aún por verse.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment