Los demandantes, entre ellos el diputado Almameh Gibba, argumentan que la prohibición viola las libertades religiosas. Gibba presentó anteriormente un proyecto de ley al parlamento buscando legalizar la MGF, pero fue rechazado. El actual desafío legal se produce después de que dos bebés en Gambia murieran por complicaciones relacionadas con la MGF en el último año.
La MGF, que implica la alteración o lesión de los genitales femeninos por razones no médicas, es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 200 millones de niñas y mujeres que viven hoy en día han sido sometidas a la MGF en 30 países de África, Oriente Medio y Asia, donde la práctica está concentrada. Si bien la prevalencia de la MGF ha disminuido a nivel mundial, el progreso ha sido desigual y, en algunos países, las tasas siguen siendo obstinadamente altas.
En Gambia, casi el 75% de las mujeres han sido sometidas a la MGF, a menudo durante la infancia. La práctica está profundamente arraigada en las tradiciones culturales y, a veces, se considera un rito de iniciación o una forma de asegurar la posibilidad de matrimonio de una niña. Sin embargo, puede provocar graves complicaciones de salud, como infecciones, dolor crónico, dificultades en el parto y traumas psicológicos.
Fatou Baldeh, fundadora de la organización de derechos gambiana Women in Liberation Leadership, considera el desafío legal como un revés para los derechos de las mujeres en el país. Argumenta que la prohibición es esencial para proteger a las niñas del daño y que revocarla enviaría un mensaje peligroso. "Esto no se trata de religión; se trata de la salud y el bienestar de nuestras niñas", dijo Baldeh.
El caso en Gambia refleja una tensión global entre las tradiciones culturales, las creencias religiosas y las normas internacionales de derechos humanos. Debates similares se están desarrollando en otros países donde se practica la MGF, mientras activistas y gobiernos luchan por cómo eliminar la práctica respetando al mismo tiempo las sensibilidades culturales. La decisión del Tribunal Supremo en Gambia podría tener importantes implicaciones para el futuro de los esfuerzos de prevención de la MGF en el país y más allá. El caso judicial está programado para reanudarse este mes.
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