Los estados de la UE respaldaron un acuerdo de libre comercio histórico con las naciones del Mercosur, una medida destinada a remodelar el comercio transatlántico después de un cuarto de siglo de negociaciones. El acuerdo, que abarca a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, provocó una reacción inmediata de los sectores agrícolas de toda Europa.
El acuerdo tiene como objetivo eliminar los aranceles a más del 90% de los bienes comercializados entre los dos bloques, lo que podría ahorrar a las empresas de la UE más de 4.000 millones de euros anuales en derechos. Los países del Mercosur, a su vez, obtienen un mayor acceso al vasto mercado de consumo de la UE. Sin embargo, el acuerdo desató protestas, con agricultores en Polonia, Francia, Grecia y Bélgica bloqueando carreteras en protesta por la posible perturbación del mercado y la competencia desleal.
El impacto del acuerdo se extiende más allá de los aranceles. Abarca los derechos de propiedad intelectual, las normas sanitarias y fitosanitarias y los compromisos de desarrollo sostenible. La UE prevé un aumento de las exportaciones de productos manufacturados, automóviles y maquinaria, mientras que el Mercosur espera impulsar las exportaciones de productos agrícolas, en particular carne de res, aves de corral y azúcar. Este cambio en la dinámica comercial podría alterar significativamente las cuotas de mercado y las estructuras de precios dentro del sector agrícola, lo que afectaría tanto a los productores europeos como a los sudamericanos.
El bloque del Mercosur representa una importante fuerza económica en América Latina. Si bien las economías individuales dentro del bloque enfrentan desafíos, el mercado colectivo ofrece oportunidades sustanciales para las empresas de la UE. El acuerdo tiene como objetivo fomentar una mayor integración económica y flujos de inversión, lo que podría estimular el crecimiento y la creación de empleo en ambas regiones.
De cara al futuro, el acuerdo se enfrenta a un mayor escrutinio y ratificación por parte del Parlamento Europeo y las legislaturas nacionales. La fase de implementación será crucial para abordar las preocupaciones planteadas por los agricultores y los grupos ecologistas. El éxito a largo plazo del acuerdo depende de la aplicación efectiva de las cláusulas de sostenibilidad y de los mecanismos para mitigar los posibles impactos negativos en los sectores vulnerables. El impacto del acuerdo también dependerá de la evolución del panorama geopolítico y de la capacidad de ambos bloques para sortear las tensiones comerciales y promover la competencia leal.
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