Las recientes amenazas de la administración Trump de tomar el control de Groenlandia, un territorio semiautónomo de Dinamarca, han suscitado preocupación por un posible conflicto entre los miembros de la OTAN. Esta situación pone de relieve una historia de tensiones dentro de la alianza, aunque se ha evitado un conflicto militar directo.
Si bien la situación actual no tiene precedentes, incidentes históricos ilustran el potencial de conflicto entre los aliados de la OTAN. Un ejemplo de ello son las "Guerras del Bacalao" entre el Reino Unido e Islandia, que implicaron enfrentamientos navales. Según una foto de Associated Press, la fragata HMS Brighton de la Royal Navy una vez se cruzó frente al cañonero islandés Thor, después de que Thor cortara los cables de arrastre de un arrastrero británico. Tanto el Reino Unido como Islandia eran miembros de la OTAN en ese momento.
La OTAN, fundada sobre el principio de la defensa colectiva, tiene el Artículo 5 como piedra angular. Este artículo establece que un ataque contra un miembro se considera un ataque contra todos. Sin embargo, los analistas sugieren que un intento de Estados Unidos de apoderarse de Groenlandia pondría a prueba los límites del Artículo 5 y podría amenazar la supervivencia de la alianza. Los líderes europeos y canadienses han expresado su apoyo a Dinamarca y Groenlandia, lo que indica una posible división dentro de la OTAN si Estados Unidos sigue adelante con sus amenazas.
Groenlandia ya alberga la Base Espacial de Pituffik, operada por Estados Unidos en coordinación con las autoridades danesas. Esta cooperación existente subraya la compleja relación entre las dos naciones. La justificación de Estados Unidos para adquirir Groenlandia se centra en disuadir a los adversarios en la región ártica. Sin embargo, las posibles ramificaciones de tal movimiento se extienden más allá de la estrategia militar.
La situación está en curso, y según los informes, los líderes europeos y canadienses están desarrollando un plan en respuesta a una posible acción de Estados Unidos. El futuro de Groenlandia y su relación tanto con Dinamarca como con Estados Unidos sigue siendo incierto, al igual que el posible impacto en la unidad de la OTAN.
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