Las fuerzas militares sirias tomaron el control de dos barrios en Alepo el domingo, áreas previamente controladas por las Fuerzas Democráticas Sirias (F.D.S.) lideradas por los kurdos, tras días de enfrentamientos. Las F.D.S. se retiraron de los barrios de Sheikh Maqsood y Ashrafiyeh poco después de la medianoche, según informaron los medios estatales sirios, que comunicaron que los combatientes fueron transportados en autobús a otra ciudad en el norte de Siria y que sus armas serían confiscadas.
Las F.D.S. caracterizaron su retirada como un alto el fuego parcial destinado a prevenir más bajas y garantizar la evacuación segura de civiles y heridos. Esta retirada representa una ganancia para las fuerzas gubernamentales y ha traído un período de calma a Alepo, una de las ciudades más grandes de Siria, después de un período de intensa violencia.
Los recientes combates marcaron el brote de violencia más significativo en Alepo desde el final de la guerra civil en diciembre de 2024, cuando grupos rebeldes liderados por islamistas derrocaron al presidente Bashar al-Assad. Los enfrentamientos también significan un deterioro en las relaciones entre el gobierno sirio y las F.D.S. después de meses de negociaciones destinadas a integrar las fuerzas de las F.D.S. en el ejército nacional. Estas negociaciones, diseñadas para unificar el país y superar las divisiones entre varios grupos étnicos y religiosos, ahora han sufrido un importante revés.
El conflicto sirio, que comenzó en 2011, ha involucrado a numerosas facciones, incluidas las fuerzas gubernamentales, los grupos kurdos, las organizaciones rebeldes y los actores internacionales. Las F.D.S., respaldadas por Estados Unidos, desempeñaron un papel crucial en la lucha contra ISIS en el norte de Siria. Sin embargo, la relación del grupo con el gobierno sirio ha seguido siendo compleja, con cooperación y conflicto ocurriendo en diferentes momentos.
La situación actual plantea preocupaciones sobre el futuro de la autonomía kurda en Siria y el potencial de nuevos conflictos. La integración de las F.D.S. en el ejército nacional se consideró un paso clave para estabilizar el país y prevenir la renovación del conflicto. Con este último revés, las perspectivas de una paz duradera en Siria parecen más inciertas. Se esperan más negociaciones, pero la reciente violencia ha creado un clima de desconfianza que será difícil de superar. El gobierno sirio aún no ha emitido una declaración sobre los planes futuros para los territorios recién adquiridos.
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