El presidente de EE. UU., Donald Trump, declaró que el ejército estadounidense está considerando "opciones muy contundentes" con respecto a Irán, lo que podría incluir una intervención militar, en respuesta a las protestas en curso dentro del país. En declaraciones a los periodistas a bordo del Air Force One el domingo, Trump dijo: "Lo estamos analizando muy seriamente. El ejército lo está analizando y estamos considerando algunas opciones muy contundentes. Tomaremos una determinación".
Trump también afirmó que el liderazgo iraní se había puesto en contacto con Washington buscando negociaciones tras sus amenazas de acción militar, y que se estaba organizando una reunión. Sin embargo, añadió: "Es posible que tengamos que actuar antes de una reunión".
Las declaraciones del presidente se produjeron cuando los líderes iraníes emitieron severas advertencias contra cualquier intervención militar. El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, declaró que, en caso de un ataque contra Irán, "los territorios ocupados de Israel, así como todas las bases y barcos estadounidenses, serán nuestro objetivo legítimo".
Las protestas en Irán comenzaron el 28 de diciembre, supuestamente desencadenadas por quejas económicas entre los comerciantes. Estas manifestaciones reflejan una historia más amplia de disturbios sociopolíticos en Irán, a menudo alimentados por dificultades económicas, políticas gubernamentales y restricciones a las libertades personales.
El potencial de una acción militar estadounidense genera preocupación a nivel internacional, dado el ya volátil panorama geopolítico en Oriente Medio. Cualquier intervención podría desestabilizar aún más la región, atrayendo potencialmente a otros actores y exacerbando los conflictos existentes. La relación entre Estados Unidos e Irán ha estado llena de tensión durante décadas, marcada por desacuerdos sobre el programa nuclear de Irán, su influencia regional y las sanciones estadounidenses.
Las Naciones Unidas y varios organismos internacionales han pedido la desescalada y el diálogo para abordar la situación en Irán. Muchos países están siguiendo de cerca los acontecimientos, instando a la moderación y enfatizando la importancia de una resolución pacífica. La situación sigue siendo fluida, con la posibilidad de una mayor escalada dependiendo tanto de la evolución interna dentro de Irán como de las acciones externas de Estados Unidos y otras partes involucradas.
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