En las tensas horas previas a las elecciones presidenciales de Uganda, el mundo digital se oscureció. Mientras los ciudadanos se preparaban para emitir sus votos el jueves, el gobierno implementó un cierre de internet a nivel nacional, lo que generó preocupaciones sobre la transparencia y la libertad de expresión en la nación de África Oriental.
La Comisión de Comunicaciones de Uganda (UCC), citando directivas del comité de seguridad nacional, confirmó el cierre el martes. Nyombi Thembo, jefe de la UCC, declaró que la decisión se tomó para evitar la "armamentización de internet" y la difusión de desinformación. "La gente quería empezar a usar internet para promover discursos de odio", explicó, sin especificar un cronograma para el restablecimiento de los servicios.
Esta medida se produce mientras el presidente Yoweri Museveni, que ha estado en el poder desde 1986, busca un séptimo mandato. Su principal contrincante, Robert Kyagulanyi Ssentamu, popularmente conocido como Bobi Wine, ha obtenido un apoyo significativo, particularmente entre los votantes jóvenes y urbanos, con su mensaje antigubernamental. El momento del cierre de internet ha alimentado la especulación de que tiene la intención de reprimir la disidencia y obstaculizar la organización de protestas en caso de un resultado electoral impugnado.
Los críticos argumentan que el cierre es un intento deliberado de sofocar la capacidad de la oposición para comunicarse con sus partidarios y monitorear el proceso electoral. Las plataformas de redes sociales, en particular, se han convertido en herramientas vitales para difundir información y movilizar a los votantes. El apagón silencia efectivamente estos canales, lo que plantea interrogantes sobre la imparcialidad y la credibilidad de las elecciones.
"Este es un ataque flagrante a la democracia", dijo un activista local de derechos humanos que solicitó el anonimato por temor a represalias. "Sin acceso a internet, los ciudadanos no pueden acceder a fuentes de noticias independientes, compartir información y responsabilizar al gobierno".
La justificación del gobierno para el cierre ha sido recibida con escepticismo. Si bien las preocupaciones sobre la desinformación y el discurso de odio son legítimas, los críticos argumentan que estos problemas podrían abordarse mediante medidas específicas en lugar de una prohibición general que afecte a toda la población.
El cierre también ha generado preocupaciones sobre el impacto económico. La economía digital de Uganda ha crecido rápidamente en los últimos años, y muchas empresas dependen del acceso a internet para sus operaciones. Se espera que la interrupción tenga un impacto significativo en el comercio, la comunicación y el acceso a los servicios esenciales.
Mientras los ugandeses se dirigen a las urnas, el cierre de internet proyecta una sombra sobre el proceso electoral. El resultado de las elecciones y la respuesta del gobierno a cualquier posible protesta serán observados de cerca por la comunidad internacional. El restablecimiento de los servicios de internet será un indicador clave del compromiso del gobierno de defender los principios democráticos y respetar los derechos de sus ciudadanos.
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