Noem declaró que "temporal significa temporal" y argumentó que permitir que ciudadanos somalíes permanezcan en los EE. UU. era "contrario a nuestros intereses nacionales". Añadió: "Estamos priorizando a los estadounidenses". La decisión afecta a cientos de somalíes que han residido en los EE. UU. bajo el TPS, una designación otorgada a países que enfrentan condiciones extraordinarias y temporales que impiden que sus ciudadanos regresen de manera segura.
La designación de TPS para Somalia se otorgó inicialmente debido al conflicto armado en curso y las crisis humanitarias dentro del país. El programa permitió a los somalíes elegibles que ya se encontraban en los EE. UU. vivir y trabajar legalmente, brindándoles un refugio contra la inestabilidad en su país de origen. La decisión de la administración Trump revierte esta política, citando mejoras en la seguridad y la situación humanitaria de Somalia.
Los críticos de la decisión la han condenado como un ataque con motivaciones políticas, argumentando que Somalia continúa enfrentando desafíos importantes, incluida la violencia en curso, el desplazamiento y la inseguridad alimentaria. Sostienen que la evaluación de la administración sobre la situación en el terreno es inexacta y que devolver a los somalíes al país los pondría en riesgo. Algunos han caracterizado la medida como parte de un esfuerzo más amplio de la administración Trump para restringir la inmigración y reducir el número de personas nacidas en el extranjero que residen en los Estados Unidos.
El anuncio coincide con otras políticas de la administración destinadas a limitar la inmigración, incluidos los esfuerzos para revocar la ciudadanía de los inmigrantes naturalizados condenados por fraude. Estas políticas han suscitado críticas de organizaciones de derechos humanos y defensores de la inmigración, quienes argumentan que socavan el debido proceso y atacan a poblaciones vulnerables.
El período de dos meses otorgado a los somalíes para salir de los EE. UU. o enfrentar la deportación plantea preocupaciones sobre los desafíos logísticos y las posibles consecuencias humanitarias de las deportaciones masivas. Los defensores de la inmigración están explorando desafíos legales a la decisión de la administración, argumentando que viola el derecho internacional y no tiene en cuenta los riesgos continuos que enfrentan los somalíes en su país de origen. El futuro para los afectados sigue siendo incierto a medida que se desarrollan las batallas legales y las personas lidian con la perspectiva de regresar a un país que aún enfrenta la inestabilidad.
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