Noem declaró que "temporal significa temporal" y que permitir que ciudadanos somalíes permanezcan en los EE. UU. era "contrario a nuestros intereses nacionales". Añadió: "Estamos priorizando a los estadounidenses". El anuncio se produjo cuando el presidente Trump indicó que su administración revocaría la ciudadanía estadounidense de los inmigrantes naturalizados de Somalia, o de cualquier otro país, condenados por fraude.
El EPT es una designación otorgada a ciudadanos extranjeros en los EE. UU. cuyos países de origen enfrentan condiciones que impiden su regreso seguro, como conflictos armados, desastres ambientales u otras condiciones extraordinarias y temporales. La designación proporciona a los beneficiarios autorización de trabajo y protección contra la deportación. Somalia fue designada inicialmente para el EPT en 1991 debido a la guerra civil en curso y la crisis humanitaria en el país.
Los críticos condenaron la decisión de la administración, calificándola de ataque intolerante. Argumentaron que, si bien ha habido algunas mejoras en Somalia, el país aún enfrenta desafíos importantes, incluida la violencia continua, la inestabilidad política y una grave crisis humanitaria. Los defensores de los refugiados somalíes también señalaron que muchos somalíes con EPT han vivido en los EE. UU. durante décadas, han formado familias y han contribuido a sus comunidades.
La decisión de rescindir el EPT para los somalíes es parte de un esfuerzo más amplio de la administración Trump para poner fin al programa para varios países, incluidos El Salvador, Haití y Nicaragua. La administración argumenta que las condiciones que llevaron a las designaciones iniciales del EPT han mejorado y que el programa estaba destinado a ser temporal. Sin embargo, los críticos sostienen que poner fin al EPT para estos países tendrá consecuencias devastadoras para cientos de miles de personas y sus familias, así como para las economías de los países a los que regresarían.
El futuro del EPT para los somalíes y otros países designados sigue siendo incierto, ya que se han presentado demandas legales contra las decisiones de la administración. El resultado de estas batallas legales podría determinar si cientos de miles de personas se verán obligadas a abandonar los Estados Unidos. El plazo de dos meses para que los somalíes salgan de los EE. UU. o enfrenten la deportación añade urgencia a la situación, dejando a muchas familias en un estado de incertidumbre y temor.
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