La votación inicial se produjo tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de EE. UU. a principios de este mes. El presidente Trump respondió a las deserciones republicanas iniciales pidiendo la destitución de esos miembros del Congreso.
El senador Josh Hawley, republicano por Misuri, quien inicialmente apoyó la resolución, revirtió su posición y votó para bloquear la legislación después de recibir garantías de la Casa Blanca. El líder de la mayoría, John Thune, republicano por Dakota del Sur, pudo asegurar suficientes votos para evitar que la resolución fuera aprobada.
La resolución tenía como objetivo reafirmar la autoridad constitucional del Congreso sobre las acciones militares, específicamente en relación con Venezuela. Los partidarios de la resolución argumentaron que la aprobación del Congreso es necesaria antes de participar en operaciones militares que podrían conducir a un conflicto armado.
Los opositores, sin embargo, sostuvieron que la resolución restringiría indebidamente la capacidad del presidente para responder a posibles amenazas en la región y socavaría los objetivos de la política exterior de EE. UU. Mantuvieron que el presidente tiene la autoridad para actuar en defensa de los intereses de seguridad nacional.
El bloqueo de la resolución significa una victoria para la administración Trump y su enfoque hacia Venezuela. Sin embargo, también destaca el debate en curso dentro del Partido Republicano con respecto al equilibrio de poder entre las ramas ejecutiva y legislativa en asuntos de guerra y política exterior. El futuro de la política estadounidense hacia Venezuela sigue siendo incierto.
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