La temperatura promedio de la Tierra en 2025 se ubicó entre los tres años más calurosos jamás registrados, lo que llevó a los científicos climáticos a calificar el calor casi récord como una "advertencia" indicativa de un cambio acelerado en el clima global. Equipos internacionales de monitoreo climático, incluida la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), publicaron datos que muestran que 2025 quedó solo por detrás de 2024 y 2023 en cuanto a calor general, aunque algunos análisis lo situaron ligeramente por delante de 2023.
La OMM calculó la temperatura global promedio del año pasado en 15.08 grados Celsius (59.14 grados Fahrenheit), superando los niveles preindustriales en 1.44 grados Celsius (2.59 grados Fahrenheit). Funcionarios de la OMM, la NASA y la NOAA señalaron que la diferencia de temperatura entre 2023 y 2025 fue de apenas 0.02 grados Celsius (0.04 grados Fahrenheit), lo que constituye efectivamente un empate estadístico.
Este período sostenido de temperaturas elevadas subraya una tendencia preocupante de calentamiento acelerado, según los expertos en clima. Los datos, recopilados de ocho equipos científicos diferentes, refuerzan la urgencia de abordar las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar los impactos del cambio climático en las poblaciones y los ecosistemas vulnerables de todo el mundo. El aumento de las temperaturas ya está contribuyendo a olas de calor más frecuentes e intensas, patrones de precipitación alterados y aumento del nivel del mar, con efectos desproporcionados en las naciones en desarrollo y las comunidades costeras.
La creciente frecuencia de eventos climáticos extremos, como la ola de calor captada en Beirut, Líbano, en agosto, destaca las consecuencias tangibles de un planeta que se calienta. Tales eventos no solo tensan la infraestructura y los recursos, sino que también plantean riesgos significativos para la salud pública y los medios de vida, particularmente en regiones con capacidad de adaptación limitada.
La comunidad científica internacional continúa enfatizando la necesidad de una acción global concertada para reducir las emisiones y hacer la transición hacia un futuro energético más sostenible. Las negociaciones climáticas y las iniciativas políticas en curso tienen como objetivo acelerar esta transición, pero los últimos datos de temperatura sirven como un crudo recordatorio de los desafíos que tenemos por delante y la importancia de una acción inmediata y decisiva.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment