La visión del presidente de EE. UU., Donald Trump, de que las empresas estadounidenses participen en la explotación del petróleo venezolano puede enfrentar obstáculos a pesar de su interés en los recursos del país. Varios factores sugieren que las principales compañías petroleras podrían dudar en invertir fuertemente en Venezuela en este momento.
Una razón principal es la abundancia de petróleo disponible dentro de los Estados Unidos. El auge del fracking ha provocado un aumento en la producción nacional de petróleo, lo que hace que sea potencialmente "más seguro, más fácil y más barato" para las empresas estadounidenses obtener el petróleo necesario para la economía estadounidense en casa, según Eduardo Porter.
El interés de Trump en el petróleo venezolano puede provenir del deseo de bajar los precios de la gasolina y estimular la economía estadounidense. Puede creer que el acceso al petróleo barato podría aliviar las preocupaciones sobre el desempleo, particularmente a medida que se acercan las elecciones de mitad de período. El presidente también puede ver el petróleo venezolano como una fuente potencial de ingresos para el gobierno de los EE. UU. o incluso para beneficio personal.
Sin embargo, la inestabilidad política en Venezuela presenta riesgos significativos para los inversores potenciales. La situación actual, en la que Trump se ha declarado efectivamente presidente interino de Venezuela, añade una capa de incertidumbre que podría disuadir a las principales compañías petroleras.
Los recuerdos de la escasez de petróleo durante las crisis petroleras de la década de 1970 también pueden influir en el pensamiento de Trump, lo que lo lleva a creer que el petróleo barato es una cura económica universal.
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