Las pruebas de VO2 máx., que antes se limitaban a laboratorios de investigación e instalaciones de entrenamiento de élite, son cada vez más accesibles al público en general, ofreciendo a las personas una medida cuantificable de su estado físico cardiorrespiratorio. La prueba, que mide el consumo máximo de oxígeno, se considera el estándar de oro para evaluar la eficiencia con la que el cuerpo utiliza el oxígeno durante el ejercicio intenso.
El año pasado, una persona se sometió a una prueba de VO2 máx. en el Performance Lab Center de Canyon Ranch. El procedimiento consistió en llevar un monitor de frecuencia cardíaca y una máscara para medir el consumo de oxígeno mientras corría en una cinta de correr. La velocidad y la inclinación de la cinta se aumentaron gradualmente hasta que la persona llegó al agotamiento. A lo largo de la prueba, el técnico de laboratorio controló los niveles de esfuerzo, pidiendo valoraciones en una escala del 1 al 10.
El VO2 máx., abreviatura de consumo máximo de oxígeno, refleja la capacidad del cuerpo para transportar y utilizar el oxígeno durante la actividad extenuante. Según los expertos, un VO2 máx. más alto generalmente indica una mejor salud cardiovascular y capacidad de resistencia. La prueba se ha utilizado históricamente para optimizar los regímenes de entrenamiento de los atletas, pero su creciente disponibilidad permite a cualquiera obtener información sobre su nivel de forma física.
La aparición de las pruebas de VO2 máx. en el mundo del fitness convencional está impulsada por los avances en la tecnología y un creciente interés en las métricas de salud personalizadas. Los rastreadores de actividad física y las clínicas de bienestar ahora ofrecen evaluaciones de VO2 máx., proporcionando a las personas un valor numérico que refleja su estado físico cardiorrespiratorio.
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