Una propuesta bipartidista en el Congreso tiene como objetivo establecer una nueva agencia federal con un presupuesto de $2.5 mil millones para impulsar la producción nacional de tierras raras y otros minerales críticos. La medida se produce mientras EE. UU. busca reducir su dependencia de China, que actualmente procesa más del 90% de los minerales críticos del mundo.
La agencia propuesta se encargaría de estimular la minería y el procesamiento nacionales de estos materiales, que son esenciales para una amplia gama de productos de alta tecnología, incluidos teléfonos celulares, vehículos eléctricos, aviones de combate y misiles. La inversión de $2.5 mil millones probablemente se asignaría a subvenciones, préstamos y otros incentivos para las empresas involucradas en la cadena de suministro de minerales críticos.
La iniciativa llega en medio de crecientes preocupaciones sobre el dominio de China en el mercado de minerales críticos. Durante la guerra comercial con Washington, Beijing aprovechó su control sobre estos recursos, destacando la vulnerabilidad de la cadena de suministro de EE. UU. En respuesta, el Pentágono ya ha gastado casi $5 mil millones en el último año para asegurar el acceso a estos materiales.
La administración Trump también tomó medidas para abordar el problema, pero la agencia propuesta representa un enfoque más integral. Queda por verse cómo la nueva agencia, si se aprueba, se alinearía con las políticas existentes de la Casa Blanca. En octubre, los presidentes Trump y Xi Jinping acordaron una tregua de un año, en la que China continuaría exportando minerales críticos mientras que EE. UU. flexibilizaba los controles de exportación de tecnología estadounidense a China.
La creación de una nueva agencia podría tener implicaciones significativas para las industrias minera y manufacturera. El aumento de la producción nacional de minerales críticos podría crear empleos y reducir el riesgo de interrupciones en el suministro. Sin embargo, también podría enfrentar desafíos relacionados con las regulaciones ambientales, los procesos de permisos y la competencia de los actores establecidos en China y otros países. El éxito futuro de la iniciativa dependerá de su capacidad para superar estos desafíos y crear una industria nacional de minerales críticos sostenible y competitiva.
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