Las muertes por sobredosis en EE. UU. han estado disminuyendo durante más de dos años, lo que marca el período de declive más largo en décadas, según datos federales publicados el miércoles. Los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), que se extienden hasta agosto de 2025, representan la primera actualización de las cifras provisionales mensuales en algún tiempo.
A pesar de esta tendencia alentadora, la tasa de declive se está desacelerando y el número de muertes mensuales sigue siendo más alto que los niveles prepandémicos y muy por encima de las cifras anteriores al inicio de la actual epidemia de sobredosis hace décadas. Brandon Marshall, investigador de la Universidad de Brown especializado en tendencias de sobredosis, señaló que, si bien la tendencia general es positiva, la situación está lejos de resolverse. "En general, creo que esto sigue siendo alentador, especialmente porque estamos viendo descensos en casi todo el país", dijo Marshall.
Las muertes por sobredosis han aumentado constantemente desde la década de 1990, impulsadas inicialmente por analgésicos opioides, seguidas por la heroína y, más recientemente, por el fentanilo ilícito. La crisis alcanzó su punto máximo en 2022 con casi 110.000 muertes. En 2024, las muertes se desplomaron un 27% a alrededor de 80.000, lo que representa la mayor disminución anual jamás registrada. Las muertes por sobredosis disminuyeron en 45 estados.
Las implicaciones de esta disminución son significativas para la salud pública y la asignación de recursos. La reducción de las muertes por sobredosis sugiere que las estrategias de reducción de daños, como el aumento del acceso a la naloxona y el tratamiento asistido con medicamentos, pueden estar teniendo un impacto positivo. Sin embargo, la desaceleración de la tasa de declive indica que se necesitan más intervenciones y cambios en las políticas para mantener y acelerar el progreso.
El monitoreo continuo de las muertes por sobredosis es crucial para informar las estrategias de salud pública y la asignación de recursos. Los datos de los CDC brindan información esencial sobre la naturaleza cambiante de la crisis de sobredosis, lo que permite a los formuladores de políticas y a los profesionales de la salud adaptar sus enfoques en consecuencia. Se necesita más investigación para comprender los factores que impulsan la desaceleración del declive e identificar estrategias eficaces para abordar los desafíos actuales que plantea la epidemia de sobredosis.
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