En un cambio con respecto a la atención tradicional al final de la vida, Rays of Hope Hospice Jinja en Uganda ha ampliado su misión para incluir la prevención y el tratamiento del cáncer, específicamente dirigido al cáncer de cuello uterino, una de las principales causas de muerte de mujeres en la región. El hospicio, tradicionalmente enfocado en brindar cuidados paliativos y manejo del dolor para los moribundos, inició el programa para abordar la alta prevalencia de cánceres prevenibles y mejorar la salud general de la comunidad.
El programa incluye la detección, educación y tratamiento del cáncer de cuello uterino, abordando una necesidad crítica en el este de Uganda, donde el diagnóstico temprano es raro. Según Sylvia Nakami, directora ejecutiva de Rays of Hope Hospice Jinja, la expansión fue impulsada por el deseo de hacer más por la comunidad. "Incluso con la morfina líquida y otros analgésicos que el hospicio proporcionaba para aliviar los síntomas", dijo Nakami, el equipo se sintió obligado a abordar las causas fundamentales del sufrimiento.
El cáncer de cuello uterino es causado por la infección persistente con tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano (VPH). La detección regular, como las pruebas de Papanicolaou o las pruebas de VPH, puede detectar cambios precancerosos en el cuello uterino, lo que permite el tratamiento temprano y la prevención del cáncer invasivo. En junio de 2022, Deborah Nantenza, una madre de seis hijos de 46 años, participó en un programa de detección dirigido por el hospicio. El personal clínico descubrió células cervicales precancerosas y Nantenza recibió tratamiento de inmediato. "Me siento mejor", afirmó Nantenza, y ahora aboga por que otras mujeres se hagan la prueba de detección.
La iniciativa del hospicio aborda importantes barreras al acceso a la atención médica en la región, incluida la falta de conciencia, el miedo a las pruebas y los recursos limitados. Al integrar la prevención y el tratamiento del cáncer en sus servicios existentes, Rays of Hope Hospice Jinja está brindando atención integral a una población vulnerable. El programa sirve como modelo para otras instituciones de cuidados paliativos en entornos con recursos limitados, lo que demuestra el potencial para ampliar su alcance e impactar la salud de la comunidad más allá de la atención al final de la vida. El impacto a largo plazo del programa se evaluará mediante el seguimiento continuo de las tasas de detección, los resultados del tratamiento y la incidencia de cáncer en la región.
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