The New York Times informó nuevos detalles sobre una supuesta operación cibernética estadounidense que presuntamente interrumpió el suministro eléctrico venezolano en el período previo a la captura del presidente Nicolás Maduro. Según el informe, funcionarios estadounidenses anónimos afirmaron que el ciberataque cortó brevemente la energía a la mayoría de los residentes de Caracas, la ciudad capital, durante solo unos minutos, mientras que algunos barrios cercanos a la base militar donde Maduro fue capturado experimentaron cortes que duraron hasta tres días. La operación también habría tenido como objetivo las defensas de radar militar venezolanas, con la supuesta participación del Cibercomando de EE. UU.
El periódico informó que la interrupción de la electricidad en Caracas y la interferencia con los sistemas de radar facilitaron la entrada no detectada de helicópteros militares estadounidenses en Venezuela, apoyando la misión de capturar a Maduro, quien ahora enfrenta cargos por narcotráfico en los Estados Unidos. The New York Times proporcionó detalles adicionales limitados, omitiendo los métodos específicos supuestamente utilizados en la operación cibernética.
El presunto ciberataque plantea interrogantes sobre el uso de capacidades cibernéticas ofensivas por parte de los estados-nación y el impacto potencial en la infraestructura civil. El incidente se hace eco de las preocupaciones en torno a los ciberataques pasados contra infraestructuras críticas, como el ciberataque ruso de diciembre de 2015 que desactivó la electricidad en Ucrania. Tales ataques resaltan la vulnerabilidad de los servicios esenciales a la guerra cibernética y el potencial de una importante perturbación social.
El uso de la inteligencia artificial (IA) en las operaciones cibernéticas es una preocupación creciente. La IA se puede utilizar para automatizar el descubrimiento de vulnerabilidades, desarrollar malware sofisticado y lanzar ataques a gran escala. Por el contrario, la IA también se puede utilizar con fines defensivos, como la detección y respuesta a las ciberamenazas en tiempo real. El desarrollo de armas cibernéticas impulsadas por la IA plantea cuestiones éticas y estratégicas sobre el futuro de la guerra cibernética.
La falta de transparencia en torno a la supuesta operación cibernética estadounidense en Venezuela dificulta la evaluación de la magnitud total de su impacto y los métodos utilizados. Los expertos enfatizan la necesidad de normas y regulaciones internacionales claras con respecto al uso de armas cibernéticas para prevenir la escalada y proteger la infraestructura civil. El incidente subraya los complejos desafíos de la atribución de los ciberataques y la importancia de un comportamiento cibernético responsable por parte de los estados-nación.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment