La economía de China creció un 5 por ciento el año pasado, cumpliendo el objetivo de crecimiento anual de Beijing a pesar de los desafíos, incluida una crisis inmobiliaria, un débil gasto interno y la agitación comercial derivada de las políticas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump, según cifras oficiales del gobierno publicadas la semana pasada. Los datos también indicaron una desaceleración en el crecimiento económico al 4,5 por ciento en los últimos tres meses de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior.
El gobierno chino había fijado un objetivo de crecimiento de "alrededor del 5 por ciento" para 2025. La nación también informó la semana pasada el superávit comercial más grande del mundo, impulsado por exportaciones récord.
Sin embargo, algunos analistas han expresado escepticismo con respecto a la precisión de las cifras oficiales de crecimiento de China. Zichun Huang, economista para China en Capital Economics, declaró: "La cifra principal del producto interno bruto llegó al 5 por ciento para 2025, coincidiendo con el objetivo del gobierno; creemos que el crecimiento es más débil de lo que sugieren las cifras oficiales". Huang agregó además que los cálculos de Capital Economics indican que las cifras oficiales de crecimiento de China "exageran el ritmo de la expansión económica" en al menos 1,5 puntos porcentuales.
El logro del objetivo de crecimiento se produce en medio de un panorama económico complejo para China. El país ha estado lidiando con una prolongada crisis inmobiliaria, que ha atenuado la confianza de los inversores y ha contribuido a un crecimiento más lento. Los esfuerzos para estimular el gasto interno también han enfrentado desafíos, ya que el sentimiento del consumidor sigue siendo cauteloso.
Las políticas arancelarias del presidente Trump han complicado aún más el entorno económico, creando incertidumbre para las empresas chinas e impactando los flujos comerciales. Los aranceles, impuestos como parte de una disputa comercial más amplia entre Estados Unidos y China, han elevado los costos para las empresas e interrumpido las cadenas de suministro.
A pesar de estos desafíos, la economía de China ha demostrado resiliencia, impulsada en parte por un sólido desempeño de las exportaciones. El sector manufacturero del país ha seguido siendo un motor clave del crecimiento, beneficiándose de la demanda mundial de productos chinos. El gobierno chino también ha implementado varias medidas políticas para apoyar el crecimiento económico, incluida la inversión en infraestructura y los recortes de impuestos.
El debate sobre la precisión de los datos económicos de China no es nuevo. Algunos analistas han argumentado durante mucho tiempo que las cifras oficiales pueden estar infladas por razones políticas. Sin embargo, los funcionarios chinos sostienen que los datos son fiables y reflejan el verdadero estado de la economía. La discrepancia entre las cifras oficiales y las estimaciones independientes destaca los desafíos de medir con precisión la actividad económica en una economía grande y compleja como la de China.
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