La población de China disminuyó por cuarto año consecutivo en 2025, con una tasa de natalidad que alcanzó un mínimo histórico, según datos oficiales publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS, por sus siglas en inglés). La población disminuyó en 3,39 millones, hasta los 1.405 millones, una caída más significativa que la de 2024.
Los nacimientos en China se desplomaron a 7,92 millones en 2025, una disminución del 17% con respecto a los 9,54 millones de nacimientos registrados en 2024. Simultáneamente, las muertes aumentaron a 11,31 millones, frente a los 10,93 millones del año anterior, informó la NBS. La tasa de natalidad del país cayó a 5,63 nacimientos por cada 1.000 personas. La tasa de mortalidad de 8,04 por cada 1.000 personas fue la más alta desde 1968.
Yi Fuxian, demógrafo de la Universidad de Wisconsin-Madison, señaló que el número de nacimientos en 2025 fue comparable al de 1738, cuando la población de China era de aproximadamente 150 millones. Este descenso ha profundizado la preocupación por el envejecimiento de la población del país, la reducción de la fuerza laboral y las posibles repercusiones económicas a largo plazo.
La caída de la tasa de natalidad y el aumento de la tasa de mortalidad reflejan una compleja interacción de factores. La estricta "política de un solo hijo" de China, implementada desde 1979 hasta 2015, tuvo un impacto duradero en las preferencias de tamaño de la familia. Aunque la política se flexibilizó para permitir dos hijos por familia en 2016 y luego tres hijos en 2021, sus efectos se siguen sintiendo. Los altos costos de vida, particularmente en las zonas urbanas, junto con los exigentes horarios de trabajo y las limitadas opciones de cuidado infantil, disuaden a muchas parejas de tener más hijos. Además, el aumento de las oportunidades educativas y profesionales para las mujeres ha provocado el retraso del matrimonio y la maternidad.
El cambio demográfico plantea importantes desafíos para el futuro económico de China. Una fuerza laboral en disminución podría provocar escasez de mano de obra y aumento de los costos salariales, lo que podría afectar la competitividad manufacturera del país. El envejecimiento de la población también ejerce presión sobre los sistemas de seguridad social y atención médica, lo que requiere un mayor gasto público.
El gobierno chino ha implementado varias medidas para fomentar los nacimientos, incluidas exenciones fiscales, permisos de maternidad extendidos y cuidado infantil subvencionado. Sin embargo, la eficacia de estas políticas está por verse. Los expertos sugieren que abordar los factores económicos y sociales subyacentes que disuaden la natalidad es crucial para revertir el declive demográfico. Se esperan nuevos acontecimientos a medida que el gobierno continúa monitoreando la situación y explorando intervenciones políticas adicionales.
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