La rama ejecutiva de la Unión Europea, Rusia, Bielorrusia y Tailandia fueron las últimas entidades invitadas el lunes a unirse a la nueva Junta de Paz del expresidente estadounidense Donald Trump, cuyo objetivo es supervisar la siguiente fase del plan de paz de Gaza. La invitación se produce cuando un alto funcionario israelí expresó su preocupación de que la iniciativa sea perjudicial para Israel y deba abandonarse.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó que el presidente ruso Vladimir Putin recibió la invitación. Según Peskov, el Kremlin está revisando actualmente los detalles y buscará aclaraciones sobre todos los aspectos a través de conversaciones con Estados Unidos. El Ministerio de Asuntos Exteriores tailandés también reconoció haber recibido una invitación y declaró que actualmente está evaluando los detalles. El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ha sido invitado y está dispuesto a participar, según el Ministerio de Asuntos Exteriores del país.
El portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, confirmó que Ursula von der Leyen, la presidenta de la comisión, recibió una invitación y consultaría con otros líderes de la UE sobre Gaza. Gill no indicó si la invitación había sido aceptada, pero enfatizó el deseo de la comisión de contribuir a un plan integral destinado a resolver el conflicto de Gaza. El número exacto de líderes invitados a unirse a la junta sigue sin estar claro.
La iniciativa de la Junta de Paz, según se informa mencionada en la invitación de Trump, tiene como objetivo aprovechar la cooperación internacional para fomentar la estabilidad y el desarrollo en la Franja de Gaza. Los detalles del plan siguen siendo en gran medida desconocidos, pero se espera que involucren inversión económica, desarrollo de infraestructura y coordinación de seguridad.
La inclusión de Rusia y Bielorrusia, países con relaciones tensas con Occidente, ha sorprendido a algunos observadores. Su participación podría complicar potencialmente el proceso de paz, dadas las tensiones geopolíticas existentes y las diferentes perspectivas sobre el conflicto israelí-palestino. La participación de Tailandia añade una perspectiva del sudeste asiático a la iniciativa, lo que podría aportar un enfoque diferente a la resolución de conflictos.
La consideración de la invitación por parte de la Unión Europea refleja su compromiso de larga data con una solución de dos Estados y su deseo de desempeñar un papel constructivo en la región. Sin embargo, la decisión de la UE probablemente estará influenciada por las discusiones internas entre los estados miembros y una evaluación cuidadosa de la viabilidad y el impacto potencial del plan.
La crítica del funcionario israelí a la iniciativa destaca las divisiones dentro de Israel con respecto al enfoque del conflicto de Gaza. Algunas facciones dentro del gobierno israelí pueden considerar que el plan de Trump socava los intereses de seguridad de Israel o se desvía de los marcos de negociación establecidos.
Las próximas semanas serán cruciales para determinar la composición y la dirección de la Junta de Paz. Las respuestas de las partes invitadas, en particular Rusia y la UE, darán forma significativa a las perspectivas de éxito de la iniciativa. Se espera que surjan más detalles sobre los objetivos del plan y las estrategias de implementación a medida que avancen las discusiones.
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