Hasta 1500 soldados en servicio activo estacionados en Alaska están en estado de alerta para un posible despliegue en Minnesota, según un funcionario estadounidense que habló con NPR. Este acontecimiento se produce tras el aumento de la presión de la administración Trump sobre el estado, incluidas las amenazas de invocar la Ley de Insurrección en respuesta a las protestas en curso en Minneapolis.
Las protestas, organizadas principalmente por activistas anti-ICE, persistieron durante todo el fin de semana a pesar de la caída de las temperaturas. La administración Trump ha calificado las manifestaciones de ilegales y perturbadoras, mientras que los organizadores de las protestas sostienen que están ejerciendo sus derechos constitucionales a la libertad de expresión y reunión.
El posible despliegue de tropas federales plantea preocupaciones sobre los derechos de los estados y el uso apropiado de la fuerza militar dentro de las fronteras de EE. UU. La Ley de Insurrección, invocada por última vez en 1992 durante los disturbios de Los Ángeles, permite al presidente desplegar tropas para reprimir los disturbios civiles en circunstancias específicas. Los críticos argumentan que invocar la ley en esta situación sería una extralimitación del poder federal y podría intensificar las tensiones.
Mientras tanto, el presidente Trump estaría planeando establecer una "Junta de Paz", aunque los detalles sobre su estructura y propósito siguen sin estar claros. La iniciativa se anunció junto con el posible despliegue de tropas, lo que lleva a algunos a especular sobre su conexión con la situación en Minnesota y los esfuerzos más amplios para abordar los disturbios civiles.
La Casa Blanca aún no ha emitido una declaración oficial sobre la Junta de Paz, pero las fuentes sugieren que podría involucrar a representantes de varias agencias gubernamentales y organizaciones externas centradas en la resolución de conflictos y las relaciones comunitarias. El objetivo, según estas fuentes, es desarrollar estrategias para prevenir y reducir los conflictos dentro de los Estados Unidos.
La situación en Minnesota sigue siendo fluida, con el potencial de una mayor escalada dependiendo de las acciones tanto de los manifestantes como de las fuerzas del orden. La decisión de desplegar tropas federales recae en última instancia en el presidente, y no está claro cuándo o si se dará tal orden. Es probable que los próximos días sean cruciales para determinar la trayectoria de los acontecimientos y el impacto a largo plazo en el estado y la nación.
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