El crecimiento salarial en el Reino Unido se desaceleró hasta el 4,5% entre septiembre y noviembre, según cifras oficiales publicadas por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS). Esta desaceleración se atribuyó en gran medida a una disminución significativa en la tasa de aumentos salariales dentro del sector privado, que alcanzó un mínimo de cinco años.
La ONS informó que el número de personas en las nóminas de las empresas también disminuyó, con una caída de 135.000 en los tres meses previos a noviembre. Esta disminución fue particularmente notable en los sectores minorista y de hostelería, a pesar de la proximidad de la temporada navideña, un período típicamente asociado con una mayor contratación en estas industrias. Los salarios promedio, excluyendo las bonificaciones, habían aumentado previamente un 4,6% entre agosto y octubre.
Si bien el crecimiento salarial del sector privado se enfrió, los salarios del sector público experimentaron un aumento notable. La ONS sugirió que esto probablemente se debió a que los aumentos salariales se otorgaron a principios de año en comparación con el año anterior.
Sanjay Raja, economista jefe para el Reino Unido en Deutsche Bank, calificó la moderación del crecimiento salarial como "realmente alentadora" para las tasas de interés. En declaraciones al programa Today de la BBC, Raja reconoció la naturaleza contraintuitiva de esta evaluación, afirmando: "Sé que esto suena extraño cuando decimos que un menor crecimiento salarial es algo bueno, pero para un Banco de Inglaterra que está intentando..." La implicación es que un crecimiento salarial más lento podría aliviar las presiones inflacionarias, lo que podría influir en las decisiones de política monetaria del Banco de Inglaterra.
La desaceleración en el crecimiento salarial y la disminución en las cifras de empleo presentan una imagen mixta del mercado laboral del Reino Unido. Si bien la relajación de las presiones salariales podría ser bien recibida por el Banco de Inglaterra en sus esfuerzos por controlar la inflación, la reducción en el número de nóminas plantea preocupaciones sobre la salud general de la economía, particularmente en sectores como el comercio minorista y la hostelería, que son sensibles al gasto del consumidor y las fluctuaciones económicas. Los próximos meses serán cruciales para determinar si estas tendencias persisten y qué impacto tendrán en el panorama económico general.
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