El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, tras asegurarse un séptimo mandato, calificó a sus oponentes políticos como terroristas que intentaron perturbar las elecciones mediante la violencia. Museveni, de 81 años, ganó las elecciones con el 72% de los votos, según los resultados oficiales anunciados el domingo. La elección ha suscitado críticas de observadores electorales africanos y organizaciones de derechos humanos, que citan la represión de la oposición y un apagón de Internet a nivel nacional.
El paradero del líder de la oposición, Bobi Wine, cuyo nombre legal es Robert Kyagulanyi, seguía sin estar claro después de que afirmara el sábado que había evadido una redada policial en su residencia y que estaba escondido. Wine obtuvo el 25% de los votos. Los funcionarios de policía negaron haber realizado una redada y afirmaron que Wine estaba en su casa, al tiempo que impedían a los periodistas acceder a la propiedad.
La victoria de Museveni extiende su mandato a cuatro décadas, lo que le convierte en uno de los líderes africanos con más años de servicio. La elección tuvo lugar en un contexto de mayor tensión política y restricciones al acceso de los medios de comunicación. El gobierno defendió el cierre de Internet como una medida para evitar la propagación de información errónea y mantener el orden durante el proceso electoral.
Los críticos argumentan que el apagón de Internet y las restricciones a la campaña de la oposición socavaron la equidad y la transparencia de la elección. Los observadores internacionales han expresado su preocupación por el uso de los recursos del Estado para apoyar al titular y por las tácticas de mano dura empleadas por las fuerzas de seguridad.
Estados Unidos y la Unión Europea han pedido que se investiguen los informes de irregularidades y violencia durante el período electoral. Han instado al gobierno ugandés a respetar los derechos humanos y a garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. La Unión Africana ha enviado una misión de observación para evaluar la conducta de la elección y proporcionar recomendaciones para futuras mejoras. La situación actual de Bobi Wine sigue siendo un punto central, con organismos internacionales y grupos de derechos que piden por su seguridad y libertad de movimiento. El gobierno ugandés aún no ha emitido una declaración formal sobre su situación más allá de la negación inicial de una redada policial.
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