El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, advirtió a Estados Unidos sobre una respuesta potencialmente devastadora si Teherán enfrenta una nueva agresión, un día después de que el presidente estadounidense Donald Trump emitiera nuevas amenazas contra la República Islámica. La advertencia de Araghchi fue articulada en un artículo de opinión publicado el martes en The Wall Street Journal.
Araghchi declaró que las fuerzas armadas de Irán tomarían represalias con toda su fuerza si fueran atacadas nuevamente. "Nuestras poderosas fuerzas armadas no tienen reparos en responder con todo lo que tenemos si somos objeto de un nuevo ataque", escribió, refiriéndose a la guerra de 12 días lanzada por Israel contra Irán en junio del año anterior. Caracterizó esta declaración no como una amenaza, sino como una aclaración necesaria dado su papel diplomático.
El intercambio de advertencias subraya las relaciones persistentemente tensas entre Washington y Teherán, arraigadas en agravios históricos e intereses geopolíticos divergentes. Estados Unidos se retiró del acuerdo nuclear de Irán de 2015, formalmente conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), en 2018 bajo el mandato del presidente Trump, reimponiendo sanciones que han paralizado la economía de Irán. Irán ha mantenido constantemente que su programa nuclear tiene fines pacíficos, una afirmación disputada por Estados Unidos y sus aliados.
La dinámica regional se complica aún más por la participación de varios actores internacionales. Rusia y China, ambos signatarios del JCPOA, han expresado su oposición a las sanciones unilaterales de Estados Unidos y han tratado de mantener lazos económicos con Irán. Las naciones europeas, aunque critican el historial de derechos humanos y el programa de misiles balísticos de Irán, también han intentado salvar el acuerdo nuclear.
El potencial de escalada sigue siendo una preocupación importante para la comunidad internacional. Un conflicto a gran escala entre Estados Unidos e Irán podría desestabilizar el Medio Oriente, una región que ya enfrenta múltiples conflictos y crisis humanitarias, y tener consecuencias de gran alcance para la seguridad mundial y los mercados energéticos. Los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones y encontrar un camino de regreso a las negociaciones están en curso, pero enfrentan desafíos importantes en medio de una profunda desconfianza y objetivos estratégicos contrapuestos.
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