El presidente Donald Trump ha nombrado al gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial a Groenlandia, reavivando su antigua ambición de poner el territorio bajo control estadounidense. La medida, actualizada el 20 de enero de 2026 a las 8:00 PM UTC, ya ha suscitado fuertes críticas de Dinamarca y Groenlandia, quienes reafirmaron conjuntamente su compromiso con el derecho internacional que protege la soberanía y las fronteras.
Trump ha afirmado repetidamente que Groenlandia es crucial para la seguridad nacional estadounidense, una posición que ha mantenido desde su primer mandato. Su renovado enfoque en la isla se alinea con la Estrategia de Seguridad Nacional de su administración, que prioriza el dominio estadounidense en el hemisferio occidental y busca reducir la influencia china y rusa, particularmente en la región ártica.
El presidente francés Emmanuel Macron ha expresado su apoyo a Dinamarca y Groenlandia, uniéndose a otros líderes europeos para rechazar la propuesta de Trump. El concepto de que Estados Unidos adquiera Groenlandia, ya sea mediante compra o anexión, ha sido un tema recurrente a lo largo de la presidencia de Trump.
El Reino de Dinamarca ha mantenido la soberanía sobre Groenlandia desde 1814, una relación que ha evolucionado hacia un alto grado de autogobierno para el territorio insular. Groenlandia, aunque forma parte del Reino, posee su propio parlamento y controla la mayoría de los asuntos internos. La ubicación estratégica de la isla entre los océanos Atlántico y Ártico la ha convertido durante mucho tiempo en un punto de interés geopolítico.
Si bien Estados Unidos ya disfruta de una estrecha cooperación militar con Groenlandia y Dinamarca, el enfoque de Trump ha sido percibido por algunos como una socavación de las normas diplomáticas establecidas. El nombramiento de un enviado especial señala un esfuerzo renovado por parte de la administración Trump para perseguir sus objetivos estratégicos en el Ártico, a pesar de la resistencia de aliados clave y partes interesadas regionales. Los próximos pasos siguen sin estar claros, pero el nombramiento sienta las bases para una mayor participación diplomática, y una posible fricción, en torno al futuro de Groenlandia.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment