Lindsey Halligan, exabogada personal de Donald Trump, ha dejado su cargo como fiscal federal interina en el este de Virginia. La salida de Halligan se produce tras un mandato polémico en el que se desestimaron casos del Departamento de Justicia contra el exdirector del FBI James Comey y la fiscal general de Nueva York, Letitia James.
Halligan, que anteriormente fue asesora principal de la Casa Blanca, fue nombrada para el cargo por el entonces presidente Trump el 21 de septiembre de 2025. Su nombramiento se produjo un día después de que Erik Siebert, el ex fiscal federal interino del distrito, dimitiera bajo la presión de Trump. Fuentes indican que Trump había pedido repetidamente cargos penales contra James, Comey y otros a los que consideraba adversarios políticos.
Jueces federales habían cuestionado previamente la autoridad de Halligan, y algunos afirmaron que no tenía una base válida para identificarse como la fiscal federal interina para el Distrito Este. El caso contra Comey, específicamente, se enfrentó al escrutinio debido a la participación de Halligan.
Las circunstancias que rodean los casos desestimados contra Comey y James siguen siendo un punto de controversia. Los partidarios de las desestimaciones argumentan que los casos tenían motivaciones políticas y carecían de pruebas suficientes. Los críticos, sin embargo, sostienen que las acciones de Halligan fueron un abuso de poder y socavaron la integridad del Departamento de Justicia.
Al 21 de enero de 2026, no se ha nombrado a ningún sucesor inmediato para reemplazar a Halligan. Se espera que el proceso de selección de un nuevo fiscal federal para el Distrito Este de Virginia comience en breve, y el nombramiento requerirá la confirmación del Senado.
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