Según informes del sector, la tecnología biométrica está a punto de expandirse significativamente en los aeropuertos de EE. UU. este año, agilizando los procesos de seguridad, aduanas, inmigración y embarque. Esta tecnología permite a los pasajeros guardar potencialmente sus documentos físicos.
El aumento previsto incluye el despliegue de más puertas electrónicas, barreras físicas equipadas con reconocimiento facial, para verificar la identidad de los viajeros y la autorización para ingresar a los Estados Unidos, particularmente durante el embarque de vuelos internacionales. Sin embargo, estos avances están generando preocupación entre los expertos en privacidad y los activistas de inmigración con respecto a la seguridad de los datos y el posible uso indebido.
Varios aeropuertos están probando tecnologías avanzadas que podrían tener una implementación más amplia en el próximo año. El Aeropuerto Internacional de Orlando, por ejemplo, está probando actualmente un corredor biométrico, un área designada donde múltiples cámaras identifican simultáneamente a numerosos viajeros en movimiento. Este sistema tiene como objetivo acelerar el flujo de pasajeros y reducir los tiempos de espera.
Un número creciente de aerolíneas, incluidas Alaska Airlines y American Airlines, están colaborando con la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) para implementar "Touchless ID", un sistema impulsado por reconocimiento facial que permite a los viajeros pasar por los puntos de control de seguridad sin presentar una identificación física. Esta iniciativa está diseñada para mejorar la eficiencia y reducir el contacto físico entre los pasajeros y los agentes de la TSA.
La tecnología central detrás de estos sistemas se basa en algoritmos de reconocimiento facial que analizan y comparan las características faciales con las imágenes almacenadas de pasaportes, licencias de conducir u otras formas de identificación. La TSA sostiene que la tecnología mejora la seguridad y reduce el riesgo de error humano en la verificación de identidad. Sin embargo, los críticos argumentan que la recopilación y el almacenamiento generalizados de datos biométricos crean vulnerabilidades potenciales a la piratería informática y el uso indebido.
"La conveniencia de estos sistemas tiene un costo", dijo Sarah Goodman, defensora de la privacidad de la Electronic Frontier Foundation. "Debemos considerar cuidadosamente las implicaciones de recopilar y almacenar datos biométricos confidenciales a gran escala".
La implementación de tecnología biométrica en los aeropuertos es parte de una tendencia más amplia hacia la automatización y las medidas de seguridad basadas en datos en la industria de viajes. La TSA ha estado invirtiendo en tecnología de reconocimiento facial durante varios años, citando su potencial para mejorar la seguridad y la eficiencia. La agencia planea expandir el uso de la tecnología de reconocimiento facial en los aeropuertos de todo el país en los próximos años.
La siguiente fase de desarrollo puede implicar la integración de datos biométricos con otra información relacionada con los viajes, como itinerarios de vuelo y seguimiento de equipaje, para crear una experiencia de viaje más fluida y personalizada. Sin embargo, esto también plantea más preguntas sobre la privacidad y la seguridad de los datos.
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