La biografía de la historiadora Geertje Dekkers, "Myriad, Microscopic and Marvellous", publicada por Reaktion en 2025, detalla los descubrimientos del microbiólogo Antoni van Leeuwenhoek. En 1674, van Leeuwenhoek observó formas de vida unicelulares, incluyendo bacterias y protozoos, en agua de lago utilizando un microscopio. También describió con precisión los glóbulos rojos, los capilares, las fibras musculares estriadas, los espermatozoides y el cristalino del ojo.
El trabajo de Van Leeuwenhoek lo consagró como una figura clave en el estudio temprano de la microbiología. Según Dekkers, sus observaciones detalladas proporcionaron conocimientos fundamentales para comprender el mundo microscópico. La Royal Society del Reino Unido reconoció sus contribuciones, señalando la pérdida de su "corresponsal más valioso" tras su muerte en 1723.
En otro estudio, los antropólogos Melissa Leach y James Fairhead exploran las interacciones humanas con el mundo natural en su libro "Naturekind", publicado por Princeton University Press en 2025. Los autores examinan cómo los humanos se conectan con animales como pollos, caballos, abejas y murciélagos, así como con plantas. También consideran ecosistemas más amplios, incluyendo bosques, mares, suelos y ciudades, que contienen entidades tanto vivas como no vivas.
Leach y Fairhead desarrollan el concepto de biosemiótica, vinculando los hallazgos biológicos al estudio del significado en los sistemas de signos. Argumentan que comprender estas interconexiones es crucial para comprender la compleja relación entre los humanos y el medio ambiente. "Naturekind" considera las comunidades y culturas a través de las cuales los humanos están ineludiblemente interconectados con la vida en general.
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